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Una comunidad perteneciente a una iglesia de la mencionada localidad, comenzó a hacer comida y dar viandas a sus vecinos de menores recursos; la misma funciona los sábados al mediodía y actualmente alimenta a 40 familias

La solidaridad es un matiz distintivo, entre los argentinos, cada vez que aparece alguna de las dificultades recurrentes que azotan a los más necesitados

Por Emanuel Groh

Miguel Marcelo Guzmán, y su esposa Norma Ovando, son los dueños de casa, y quienes coordinan las tareas en aquel lugar. Se trata de una casa de familia ubicada en calle 812 entre 890 y 891, a una cuadra del arroyo Las Piedras, barrio La Paz, de San Francisco Solano, en la que desde el 30 de junio de este año comenzó a funcionar la cocina para los más vulnerables.

Marcelo y su esposa forman parte de una comunidad que se llama Madre Teresa de Calcuta, perteneciente a la parroquia Nuestra señora de Luján ubicada en calle896 esquina 820, este grupo, es el que acompaña y coopera en la iniciativa.

Al llegar a la casa, un sábado a la mañana, uno puede encontrarse con gente cocinando y a su vez compartiendo un mate. “Al principio hacíamos todo nosotros, a pulmón, pero ahora aprendimos a pedir”, cuenta Marcelo, a la charla se suma Norma, y habla un poco de cómo se organizan, “un sábado cocinan los hombres, y el siguiente las mujeres”.

A la obra que realizan le pusieron un nombre, y vaya si es significativo de los tiempos que corren, porque se llama Talita Kum, que en arameo significa: “niña te ordeno que te levantes”, según el relato bíblico fueron las palabras de Jesús al sanar a la hija de Jairo, uno de los principales de la sinagoga, cuando todos ya la daban por muerta.

La idea de cocinar para los vecinos surgió a raíz de diversas situaciones que hicieron que ellos tomaran nota de lo que acontecía a su alrededor, y decidieran tomar cartas en el asunto, y ayudar en la medida de sus posibilidades. Una de ellas, tiene que ver con la última fiesta del día de la Virgen, tradicionalmente hacen 4 ollas de locro para compartir todos juntos, pero su sorpresa fue ver que en tan solo dos horas ya no quedaba nada.

Sin embargo, lo que precipitó el comienzo de todo esto y apuró los tiempos, fue una serie de fotos que recibieron varios miembros de la comunidad, incluida Norma, en la que se ve a unos 20 chicos bajar de dos o 3 carros y revolver la basura de una casa de comida buscando algo para poder comer, no se trataba de gente desconocida, identificaron en esas fotos a sus propios vecinos. Inmediatamente, se convocó a una reunión, con el sacerdote presente, en la que Norma Ovando ofreció sucasa para cocinar y dar de comer a quienes lo necesitaran.

Por ahora, los sábados

“Funcionamos los sábados, porque los días de semana, hay otros comedores, o los chicos,aunque las escuelas no están bien provistas, algo pueden comer, aunque sea una tasa de mate cocido con pan, pero los sábados no”, cuenta norma, y agrega además que existen muchas jefas de familia que en la semana por la tarde van a una feria, que está en la calle Eva Perón de Lanús, y venden lo que pueden, y aunque no vendieran nada, a dos cuadras hay un comedor comunitario y comen allí.

Ante la pregunta de qué sienten cuando logran que la gente coma, Marcelo responde, que les gratifica el servir, pero por otro lado les da bronca porque esta crisis la estamos viviendo todos. “Si tenemos una mirada más amplia, vemos como uno día a día trata de sobrevivir, y la verdad que esto es triste” reflexiona Norma, “pero aprendimos a pedir, a agradecer lo que hay, y a compartir”.

Walter Omar, forma parte de una de las 40 familias que reciben los sábados un plato de comida, tiene 41 años y vive con su papá, que hace unas changas, Walter, está desocupado. Comenta que es vecino del lugar, vive más o menos a una cuadra, por eso ya lo conocen, vino a pedir la vianda, y lo invitaron a reunirse con ellos.

“Lo bueno es que además de llenarme el cuerpo con un plato de comida, estar con ellos, que me ayuden y poder ayudar, me llena el alma”, aseguró emocionado.

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