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Así afirmó Marcelo Montero, oriundo de Claypole, uno de los vecinos que más colaboró con la iniciativa de crear el espacio cultural “La Casa”. Se trata de una asociación civil sin fines de lucro que promueve el debate y la reflexión a partir de la expresión artística.

Frente de “La Casa: espacio de debate y cultura”. Foto: Chantal Arduini Amaya

Por Claudia Chantal Arduini Amaya

Frente a los medios hegemónicos los espacios alternativos resultan importantes para dar voz a una comunidad. A lo largo y ancho del país se distribuyen muchas experiencias comunitarias. Una de ellas ubicada en el sur del Gran Buenos Aires es “La Casa: Espacio de debate y cultura”.

Es un centro cultural situado en Collet 1021, Cláypole, partido de Almirante Brown. Se fundó en 2011 y ofrece distintos talleres para la comunidad: teatro, clases de guitarra, clases de bajo, yoga, lengua mapuche, radio, fotografía, cine, ensamble vocal, efectos especiales, dibujo y pintura, canto, escultura y luthería. También tiene un auditorio con capacidad para 100 personas donde durante el año se exponen obras de teatro, muestras de música, cine, fotografía y canto.

Marcelo Montero es uno de los propietarios del espacio, quien nos permite tomar contacto con esta experiencia cultural alternativa.

¿Cómo empezó la historia de “La Casa”?

Compramos la propiedad con otros vecinos en 2008/2009, ya teníamos la idea y tuvimos la oportunidad de comprarla muy barata porque esto era calle de tierra todavía. Siempre con la idea de hacer, por lo menos, un espacio de encuentro. Originariamente era este predio, esta casita que estaba muy venida abajo.

¿Por qué necesitaban un espacio de encuentro?

Claypole desde la década del 80 no tiene ninguna sala. Hay mucha movida cultural, bibliotecas, escritores, pero un punto de encuentro no había. La idea era abrir un lugar donde la gente se pudiera juntar a debatir y reflexionar que es el objetivo principal del espacio.

¿De qué manera “La Casa” lleva adelante el debate y la reflexión?

Todos los espectáculos de teatro y de cine posteriormente abren un debate con los directores y actores. Es una práctica que tenemos desde que abrimos.

¿Cómo es la participación de los vecinos?

Digamos que cuesta. Nuestra propuesta es muy particular siempre hicimos hincapié en una propuesta genuina, alternativa, diferenciada. Y estamos en un momento complicado porque creo que la banalización cultural del pasatismo llega a un punto increíble, lo que se ve es eso. Entonces es difícil, la actividad reflexiva no convoca masivamente no entusiasma muchas veces. Pero por suerte este año están participando más vecinos.

Actividades y financiamiento de “La Casa”

Creado en octubre de 2011, los espacios culturales  de La Casa tienen una lógica de financiamiento diferente a la de los medios masivos. En primer lugar, no persiguen fines de lucro por ello es que los ingresos dependen de la planificación que piensan los que impulsan el proyecto alternativo. 

Frente de LA CASA en el 2008. Fuente: Facebook: LA CASA, Espacio de debate y cultura.


¿Cómo logran financiar el espacio?

Lo único que deja algo de dinero son los talleres. En los espectáculos trabajamos con un 30% que se destina a pagar luz, sonido y cámara. También de los talleres nos quedamos con un 30% y eso es lo que financia el grueso de las actividades. Desde el 2016 comenzamos con la venta de publicidad en radio. No tenemos subsidio, no tenemos apoyo, es totalmente independiente y autosustentable.

La radio que comentás: ¿Cómo funciona?

Tenemos una radio online que la abrimos en el 2015 pero en el 2016 le dimos más empuje. Estamos muy contentos porque es un proyecto que nos entusiasma muchísimo. Es una radio vecinal donde laburan los vecinos o estudiantes de periodismo que viven acá en Claypole. Los espacios no se cobran. Entonces el vecino presenta un proyecto, se discute entre todos en la comisión y si está de acuerdo con nuestra manera de ver la difusión cultural, la comunicación va para adelante.

¿Cómo podemos hacer para escucharla?

En el 2012 montamos una productora cultural que se llama “Hecho en Cláypole”. La radio es parte de esta productora. La página es www.hecultura.com

¿De qué modo surgieron los talleres?

Depende, por ejemplo el de teatro surgió porque vino la oferta y era gente conocida, otros talleres como el de mapuche también se formaron a partir de propuestas que llegaron. Nos parecieron piolas y abrimos el espacio. Nos parece buenísimo que haya un lugar para fomentar este tipo de cuestiones. El de cine fue un ofrecimiento de “La Casa” igual que el de radio.

¿Cuál es el funcionamiento de “La casa”?

Nosotros funcionamos en dos planos: uno, el formal, somos una asociación civil entonces sí existe una figura de presidente, vicepresidente y tesorero. Básicamente tenemos un contador que nos ayuda con eso. 

Por otro lado, siempre se junta cada dos meses la comisión permanente de profesores, los vecinos que más participamos, los que ayudamos a empujar. Ahí se deciden las cosas principales: cómo vamos a laburar, el valor de las cuotas y los porcentajes. El funcionamiento es totalmente horizontal: todo el mundo tiene voz, todo el mundo tiene voto, se discute, a veces, largamente y cuando se llega a consenso se implementa.

¿En algún momento se acercaron a la municipalidad para pedir ayuda económica?

Sí, de hecho desde que abrimos. Tuvimos una experiencia malísima. En general lo que uno ve como fomento cultural en el Conurbano es el mega evento una vez por año antes de las elecciones o cuando es el aniversario de la ciudad que es propaganda política, no es cultura. Hay una segregación: si sos Claypole sos cumbia, no hay nada personal contra esta música. Pero hay eso y hay mucho más. 

El municipio debería poner las fichas en fomentar otro tipo de cuestiones culturales. Solventar el lugar sin bajar las consignas, ese es el mayor desafío.



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