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Fue en el Colonial y al cantante, compositor y escritor no le interesó quién se había llevado la botella o de qué forma la sustrajeron.  Fue noticia por admitir que, desde las canillas de su casa, salía vino. La anécdota la recordó Cristian Cena, encargado de la sala y de la reposición: “Dijo que no se iba si no se la devolvían o le compraban una igual”. Desopilante.

El Teatro Colonial fue el escenario de una maravillosa anécdota del autor de "Si se calla el cantor"

Por Esteban Risso

Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, más conocido como Horacio Guarany, se presentó en el Teatro Colonial de Avellaneda y brindó un cálido show en el que repasó la mayoría de sus éxitos. “En ese momento era noticia porque había admitido que en su casa, el tanque de agua no era de agua sino de vino, y que salía por todas las canillas de su hogar”, nos recuerda Cristian Cena, quien presenció el recital y fue actor principal en la anécdota en cuestión: “Él llegó con sus músicos, acompañantes, y obviamente, su botellita de vino. Hasta ahí, todo normal”.

Guarany, quien falleció el 13 enero de 2017 a los 91 años, finalizó el repertorio, saludó al público y junto a sus colaboradores comenzó a guardar todo para retirarse del Teatro. “Cuando se dio cuenta que le faltaba la botella que él mismo había dejado apoyada al lado de un parlante tres horas antes, se enojó y pidió la reposición. Yo había visto que un sonidista, en el medio del recital, la había sacado de ahí”, amplía Cena, que mientras nos detalla la escena gesticula como si se tratara en tiempo real.

“Yo dejé una botella de vino con un vaso acá mismo, ¿dónde está?”, preguntó el músico folclórico como si hubiese faltado un lingote de oro. “Le tuve que decir que no sabía, el chico se la había llevado y tuve que ir a comprar una. Imaginate, a las 12 de la noche, en Avellaneda, todo cerrado. No me preguntes cómo hice pero a los veinte minutos estaba acá con un vino exactamente igual”.


Sobre el cierre, el administrador de la sala del Teatro nos contó: “¿Cómo le iba a decir que un pibe que trabaja con nosotros le había llevado el vino? Era un problemón. Entonces me hice el distraído, le dije que no sabía que había pasado y le conseguí uno igual. En ese momento no teníamos el bar abierto, ni las llaves, así que tuve que recorrer kioscos de barrio para comprarlo. No me dijo ni gracias, se lo tomó entero en media hora y se fue”. Para una película. 

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