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En el marco de la lucha contra esta problemática, la psicóloga Florencia Strappa explicó en que consiste y de qué forma se puede combatir el maltrato físico o psicológico deliberado

 "Suele estar provocado por un alumno apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa"
 

                                                                              Por Ana Ilutovich

Nos recibió en su consultorio en el barrio de Balvanera, con interés en la entrevista, ya que busca visibilizar la situación que viven miles de jóvenes, con el objetivo de concientizar a la sociedad sobre la gravedad de la misma.
 

Desde COEMU Digital dialogamos la psicóloga Florencia Strappa, quien de manera didáctica, nos explicó en que consiste y de qué forma se puede combatir el maltrato físico o psicológico deliberado

-¿Qué es el bullying y qué formas toma?
 

-El bullying es el maltrato físico o psicológico deliberado y continuo que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan cruelmente con él con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente satisfacer la necesidad de agredir que éstos suelen presentar.
 

Éste suele incluir conductas de diversa naturaleza, ya sea burlas, amenazas, agresiones físicas, etc. Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo y suele estar provocado por un alumno apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa. Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas, ya que éstas no intervienen directamente.
 

Hay varios tipos de acoso que a menudo aparecen de forma sistemática:
-Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos, etc.
-Verbal: insultos y motes, menosprecios en público y resaltar defectos físicos, entre otras cosas.
-Psicológico: socavan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.
-Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros.
 

-¿Qué consecuencias tiene en quienes lo padecen?
 

Las consecuencias son mayormente de índole emocional, con un aumento de la sensación de bajo estado de ánimo, que tiene como derivado una baja autoestima. En algunas ocasiones se presenta estrés postraumático, con pesadillas y terrores nocturnos.
 

Además, esta problemática implica la repetición continua de las burlas o agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.
 

Ésta desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia, pérdida de confianza en sí mismo y en los demás, y en muchas ocasiones una baja en el rendimiento escolar. En los casos más extremos, la situación vivida por la víctima, y la sensación de no poder sobrellevar la situación, la lleva a tomar el camino del suicidio.
 

-¿En qué consiste la terapia en estas situaciones?
 

Generalmente el tratamiento se lleva en tres vías, no sólo con una 
intervención con la víctima, sino también con el entorno escolar. Es necesario hablar con quienes forman parte de él, como profesores, tutores, y autoridades para establecer un plan de acción no sólo en torno a quien sufre el acoso, sino a todo el grupo.
 

Es importante el tratamiento a nivel familiar para que la misma acompañe al niño, y le ayude a reforzar su autoestima. A su vez, es fundamental el tratamiento psicológico individual.
 

-En el caso de los padres ¿cómo pueden detectar si su hijo sufre esta problemática?
 

Los niños que sufren acoso escolar, tienden a no contar a sus padres lo que les pasa, ya sea por vergüenza o por temor a represalias de sus compañeros si lo hacen.
 

Si sucede algún cambio de comportamiento en el niño, es muy importante que los progenitores hablen directamente con el colegio para saber si ellos observaron alguna pauta extraña o amenaza por parte de sus compañeros.
 

El retraimiento puede llevar a que el joven no confíe en sus profesores por temor a las consecuencias. Es muy importante la relación entre los padres y los docentes para que ante cualquier anomalía, se puedan tomar las medidas necesarias.
 

-¿Cuál es la mejor forma de solucionarla y de evitar que siga afectando a la sociedad?
 

La mejor vía para eliminar el acoso escolar, es mediante intervenciones sistemáticas, integrales y planificadas para abordarlo, haciendo hincapié en protocolos de acción para prevenir la violencia.
 

Se desarrollaron varios programas a nivel mundial para solucionarla, y actualmente hay uno muy difundido que se denomina “Kiva”, que obtuvo muy buenos resultados y que se está implementando en varios países de forma satisfactoria. Éste se basa en el cambio de actitudes y actuación de los “by-standers” (quienes no son ni acosadores, ni acosados) para que apoyen a la víctima, en lugar de fomentar el acoso.
 

El objetivo del trabajo realizado a nivel de clase es educar a los alumnos sobre su papel a la hora de evitar y detener esta situación. Así, en lugar de aprobarla silenciosamente o alentar a los acosadores, los niños comienzan a apoyar a los compañeros victimizados y, al hacerlo, transmiten el mensaje de que no aprueban el acto. Terminar con el acoso escolar es posible cuando se desarrolla un sentido compartido de responsabilidad y se cambian las normas del grupo.

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