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En están nota de opinión, el docente Santiago Giorello reflexiona sobre los usos y consumos que dejarán una marca de época. De paso cañazo, una crítica sobre una película de uno de los actores del momento: Leonardo Sbaraglia.
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Siglo XXI

Una abuela en el Costera a Capital lee Infobae en su celular. Robo, muerte, sangre. Ya no hace falta que llegue a su casa para ver a Guillermo Andino con cara triste. Una escritora en un café me dice que lo importante del libro es que sea lea, sin importar el soporte. Un amigo se puso contento porque –una vez que lo resuelvan-, vuelve Victor Hugo y su equipo (AM 750), como en los 90 cuando los partidos se jugaban 15.30 y los que vivíamos lejos de las canchas nos nutríamos de nervios  y emociones. Recuerdo que Viviana Vila era la corresponsal en La Plata y si interrumpía el relato con su voz era un gol a favor o en contra.

Volviendo: los dispositivos y las formas mutan, pero mantenemos viva tradiciones del siglo pasado: diarios, televisión, cine, radio.

Por estos días en el que Edelap nos deja sin servicio, probé mirar una película en Néxflix con el 26% de batería en el celular. Y llegué al final. Para los que no están nutridos de la plataforma, es una página que sistematiza películas, series, documentales y demás audiovisuales a un costo de unos 10 dólares por mes –como Uber, saltea al Estado-. Repite la centralidad norteamericana pero con amplitud de formatos. Escasea el contenido ruso, chino, europeo, pero aun así tiene algo de la industria nacional. 

El secreto del servicio está en la comodidad, no hace falta esperar un horario y se puede ver en cualquier parte de la casa. La clave también, se da en la forma que se construyen los contenidos en esta era, por rastreo de palabras y deseos en las redes (leasé hegemonía). Si ampliamos el rango sociológico, cada vez más personas viven solas, combo ideal para las noches de la semana. 

Así fue que miré Sangre en la Boca, película protagonizada por Leonardo Sbaraglia, el cual oficia de boxeador en su proceso de retirada (Similar a “el 5 de talleres” en versión fútbol). En sí no deja grandes paradigmas, pero siempre hay ejes para destacar. Repite cuestiones trilladas del ocaso del boxeador, enfoca las prácticas machistas en lo doméstico, y la fatídica idea de dejar la familia por una joven-misionera-voluptuosa-boxeadora que no tiene nada que perder en el cemento porteño. Tal vez en el financiamiento (a medias) de capitales italianos se resuelva esa cuestión de defender la familia nuclear. O por ahí es una mera cuestión cultural. No lo sé.

Película Sangre en la Boca


Por otro lado, la coyuntura: quién maneja los destinos del protagonista es un candidato a Intendente de… Avellaneda. Si, el bastión opositor, primer lugar que visitó Cristina luego de dejar la presidencia. Por eso construye el personaje del varón-gordo-pielcurtida con sobres en la mano y empresarios aliados vinculados a la industria del juego (sic).

En síntesis, con diferencias de contexto, no es tan lejana su mirada de las películas sobre el deporte como Rocky o Millon Dólar Baby. El héroe individual que llega pero cae desplomado.

Néxflix atrae y puede llegar a perder noción del tiempo para los consumidores. Las series son atrapantes, duraderas, se instalan en el diálogo cotidiano y fluyen en las recomendaciones del boca a boca. No por eso debemos ningunear a  Odeón, es una buena opción en el género, con prioridad de contenido social y latinoamericanista. Por disposición de este gobierno ya no está más CDA, con enfoque nacional. Aunque, volviendo a la idea inicial, no hay innovación que nos pueda quitar las sensaciones de radio.. en un grito de gol. 


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