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Crónica del último día de la serie de Copa Davis, donde Argentina no pudo con Italia. Apuntes necesarios acerca del tenis como fenómeno social y como trabajo. La figura de Maradona, quién todo lo puede.

El equipo se abrazó después de la derrota


“Fognini peloteó en la semana con un zurdo. No vino a pasear, vino a jugar”, me cuenta un amigo periodista mate en mano en el traslado al Parque Sarmiento, el cual mostraba una cola de unas cinco cuadras rodeando el predio para que siete mil personas puedan ver un deporte que creció en nuestro país a partir de la camada de los Coria, Gaudio, Nalbandian y compañía hace unos quince años. Estados Unidos, creador del torneo en 1900, no gana la Copa Davis desde hace una década. 

Son pocos los periodistas que cubren tenis en Argentina. “Perdés tiempo con tu familia”, es el principal argumento, porque al igual que los jugadores, es una profesión solitaria con varios viajes durante el año. Para iniciar el camino al profesionalismo, se necesita un promedio de siete mil pesos sólo para el mantenimiento del encordado de la raqueta. Sin contar un viaje, como por ejemplo el primero del año para ir al abierto de Australia, con 60 mil pesos de base para un junior.


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La odisea de la serie comenzó el viernes con dos derrotas esperadas, por el ranking y el proceso de los jugadores. El sábado Argentina estuvo a un saque de perder la serie y el domingo Berlocq reafirmó que la condición física va por el cuidado del cuerpo y no por la edad (34 recién cumplidos). Empatada la serie, el bahiense Guido Pella tenía la chance de cerrar una epopeya.

El triunfo del domingo y la noticia de que a partir de las 11 el público podía entrar gratis, despertó la motivación de muchos. Y el enojo de otros, evidenciado entre los gritos provocadores a los italianos durante los saques en servicio. “Viste, estas cosas pasan por abrir el abanico”, dice una mujer mayor bien perfumada al oído del cronista. “Shh, shh, callensé”, repite otra durante las cuatro horas de partido mientras miraba a aquellos que estaban allá arriba, en las gradas. “Esto es por abrir la cancha a cualquiera”, reafirma un varón con sombrero de paja, luego de que un hincha le gritó 'cornudo' a Fognini. Guido Pella paró el partido y miró fijo al agresor para que se calle.


De espaldas Berlocq, quién no paró de alentar

Más de 400 personas se quedaron sin entrar, por las capacidades del estadio. Por eso se escucharon gritos y ruidos confusos desde adentro. Algunos hinchas miraron lo sucedido, aunque el árbitro del partido les pidió que se concentren en la cancha. El tenis demanda concentración pero choca con una demanda masiva por verlo, y roza el folclore del fútbol: cánticos, puños cerrados, alientos desmedidos, abrazos con desconocidos, festejos, insultos.

A Berlocq eso le hizo bien, más allá de no ganar el viernes. Buscó complicidad con la gente para descansar luego de puntos largos, y aunque le dijo al Diego el primer día que no hable de más, pidió aliento en momentos adversos.

Maradona volvió el lunes, estaba en primera fila y logró diálogos con Fognini que justificaron la entrada al partido. “Querías que fuera mala, te escuché Diego”, le dice de reojo el tano después de un saque al fleje. Era el segundo set y abundaron las risas. Con esa frase se compró al diez, quién aplaudió y rió cual bebé entretenido con dibujos animados. Luego recibió la raqueta ganadora como regalo, citado en Instagram, la red social preferida de los deportistas de primer nivel.

"Es el Riquelme del fútbol, juega parado. Ya lo dijo en entrevistas, no le gusta correr", expresa un periodista en alusión al juego de Fognini, número 45 en el Ranking mundial, sobre miles en el mundo que quieren llegar. En un momento quién escribe se detuvo a mirar el partido a ras del suelo y comprobó esa teoría: Pella se movió de un lado a otro, transpirado  y pidiendo la toalla en cada punto. Mientras su rival, tres años más grande, lo analizó en dos sets y le ganó en los tres restantes.

Tras dos horas de espera post partido, los jugadores argentinos enfrentaron la conferencia de prensa y argumentaron que la final ganada en Zagreb "parece que fue ayer". Que el tiempo es rápido, que no se puede frenar. Como la selección argentina en fútbol, que luego de coronar en México 86 fracasó en la Copa América 87 de local, el tenis tuvo su transpié en primera ronda y deberá ganar en septiembre –con rival a definir- para continuar en el grupo mundial en 2018. ¿Se harán presente Delbonis y Del Potro? Ese es el deseo del Orsanic, fijo en su puesto y con apoyo de la hinchada.


@santigiorello


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