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El país de América del Sur libra aún una ardua batalla por los Derechos Humanos, actualmente con el capítulo del debate en torno al aborto. COEMU dialogó con Rocío Ivonne Alorda Zelaya, profesora universitaria e integrante de la Fundación PROdeMU 
   "El proyecto  intenta regular la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo y busca consenso"                      
                                                                                Por Julián Maciel
La obtención de logros en cuanto a problemas de índole socio-culturales en vinculación a una comunidad o a la sociedad, es una tarea compleja que no siempre todos los países las pueden resolver, o lo que es peor aún, no la quieren resolver. En esa línea,  Sudamérica vive  años de duros combates en el que se pretende concretar un anhelo o un beneficio para los habitantes en torno a derechos adquiridos, y que en la actualidad tiene un destino incierto. Un caso particular, es el de Chile. A la histórica pelea por la gratuidad de la educación superior en todo su territorio, se le suma otro suceso de igual relevancia: El aborto y su legalidad.
 
Esta temática cumple con un rol preponderante tanto en dicho lugar como así también en nuestro país, con una fuerte presencia social en distintas movilizaciones bajo el lema de “Ni Una Menos”, tendiente no sólo a proclamar por la integridad física de las mujeres, sino también el reconocimiento de algunas cuestiones ligadas a la cuestión de género.
 
Aún así, el contexto en Chile es aún más complicado en relación al tema propuesto. La Profesora de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago de Chile e integrante de La  Dirección Nacional en la Fundación PROdeMU, Rocío Ivonne Alorda Zelada subrayó que “el estado del aborto hoy en Chile es muy crítico, porque no hay derecho a él. De hecho, está penalizado para quien lo ejecuta y quien se la produce”, y en esa misma sintonía argumentó que “estamos ante un panorama de criminalización de la autonomía del cuerpo de las mujeres”.
 
Con sólo pensar que solamente se permite el uso del método anticonceptivo, conocido como El día después, estamos frente a un estado que se contradice. ¿Por Qué? Alorda explicó que “todo lo que tenga que ver con intromisión de embarazos, en ningún caso, ni siquiera en el inviabilidad del feto, es permitida”.
 
A pesar de ello, la especialista entiende que “se trata de un tema instalado históricamente en la Agenda Feminista del Movimiento de Mujeres“, por lo que Michel Bachellet, actual mandataria de Chile, está cumpliendo a priori lo que prometió en la campaña electoral. En palabras de Alorda Zelada: “lo que hace este gobierno como anteriores es tomar una demanda ciudadana, y convertirla en proyecto de ley”. Así y todo se debe advertir que también se asume de alguna forma la reposición del aborto terapéutico, bajo la denominación de Aborto 3 Causales.
 
El proyecto de ley impulsado por el gobierno de Bachelet, intenta regular la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales: cuando el embarazo produzca peligro para la vida de la mujer, cuando haya inviabilidad fetal de carácter mortal y cuando el embarazo sea producto de una violación. 
 
Sin embargo, en 1989 el dictador Augusto Pinochet suprimió este derecho de género, que venía sin interrupción desde inicios del Siglo XX.  La instalación del proyecto en el parlamento tuvo una mayor visibilidad en los distintos estratos de la sociedad chilena.
 
Como se puede observar, la nación aún está en una etapa de transformación en relación a tópicos de género, sexualidad e identidad. Como dato a lo expuesto anteriormente, las encuestas señalan que la sociedad, y sobre todo las mujeres, se encuentran en un 70% a favor de que se prosiga con el Aborto 3 Causal hasta el final. Sin dudas, que sería un hito para la nación ya que marcaría el rumbo para obtener diferentes beneficios.
 
Aunque si se quisiera arribar a esas metas, el papel de los diferentes actores debe ser preponderante, con una clara intención de llegar a esos objetivos, y con un claro mensaje. Por actores se entiende a aquellos componentes que integran un engranaje productivo en una determinada población (Medios Masivos de Comunicación, Iglesia, Estado, Sociedad, Universidades, etc.). En concordancia con lo explicado, la especialista enunció que “es difícil identificar claramente, cuál es la opinión pública respecto a un tema, que está mediatizado y del cual existe escasa información“.

Llamado al debate

En ese marco, el periodismo en Chile se jactó más de generar un debate que de dar a conocer el trasfondo de lo ocurrido, en el que el manejo de dicho asunto es precario. Asimismo, se trató de instalar una discusión muy cerrada con argumentos débiles. Zelada acotó que “principalmente por parte de sujetos que son fuente de información”, y al mismo tiempo indagó que “se instala un tema que tiene que ver con los derechos humanos de las mujeres y se invita a debatir a la Iglesia y a distintos sectores”. En ese punto, la Iglesia se percató de esto para hacer un gran lobby comunicacional y publicitario, en el que satanizaron el aborto terapéutico. Como contrapartida, aún no se sabe cuál será la percepción que se adopte respecto al aborto libre.
 
Si bien en este último tiempo se pluralizó la discusión, Zelada hace una clara diferencia entre los diversos actores y su manejo respecto al aborto para entender la liviandad en un tema tan candente al explicar: “Los grupos de PROVIDA-Administración de fondos de pensión más grande de Chile- insertaron argumentos poco científicos, con una carga religiosa importante, por lo tanto, los medios periodísticos y el duopolio que hay en Chile fueron funcionales”. Como contrapartida, la especialista destacó que “la prensa independiente, sin dudas,  trató de instalar otras fuentes noticiosas, al hablar con el Movimiento de Mujeres y con fuentes científicas, además de  revisar experiencias internacionales”.
 
Un establecimiento que puede servir para fomentar el interés y el conocimiento objetivo de la realidad del aborto es la Universidad. Rocío Zelada, conocedora de este ambiente subyagó “Creo que las UNI hicieron un excelente trabajo al instalar el tema de fondo desde los especialistas hasta invitar a otras voces a debatir”.
 
La consecuencia de esta política que está llevando a cabo Michel Bachellet, todavía está sin esclarecerse. La única certeza es que Chile da pelea por conseguir determinados otorgamientos al colectivo de mujeres. Y para lograrlo, hay que seguir profundizando y tejiendo distintas líneas de opinión en todos los ámbitos. Como se dice en los cuentos, ´esta historia continuará´.

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