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En una extensa charla con COEMU Digital, el padre Francisco “Paco” Olveira se metió de lleno en temas de nuestra realidad, conversó sobre de la situación del país, Latinoamérica, las cooperativas y el sentido del cristianismo
"Los pobres de los pueblos y los pueblos pobres tienen que unirse para cambiar la realidad"



Por Walter Rodríguez       





En su pequeña casa prefabricada, junto a la parroquia Nuestra Señora de Fátima de Isla Maciel, Francisco Olveira, más conocido como el padre Paco, preparó unos mates mientras nos acomodó en su living para comenzar la entrevista. Malagueño de nacimiento y argentino por adopción, este enfermero profesional, recién recibido en la U.C.A (Universidad Católica Argentina) y cura en opción por los pobres, no esquivó tema y se explayó sobre todo. La situación del país luego del cambio de gobierno, el neoliberalismo, y América Latina, desde una óptica cristiana y tercermundista.



-Usted pertenece a los curas de la Opción por los Pobres. ¿Qué le puede aportar esta línea de pensamiento a las nuevas izquierdas latinoamericanas dónde sus líderes se reconocen como cristianos y socialistas en muchos casos?



-Los curas de la Opción por los Pobres nos sentimos herederos del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo que se desintegra durante la dictadura cívico-militar. Este Movimiento  adhiere a un texto de los Obispos tercermundistas donde quieren aplicar el Concilio Vaticano Segundo, el cual habla de que los pobres de los pueblos y los pueblos pobres tienen que unirse para cambiar la realidad. Allí se aboga por un socialismo humano, no importado ni dogmático, sino que respete la realidad del pueblo latinoamericano y no que profese ese ateísmo militante que, por otro lado, es comprensible ya que la religión muchas veces fue el opio de los pueblos.



 Un socialismo latinoamericano, humano, cristiano si se quiere para el creyente, como una forma distinta del capitalismo, dentro del cual claramente no hay salvación más que para una minoría. En ese sentido si podemos aportar nuestra visión y sobre todo el caminar junto a otros con los cuales más allá de nuestras pequeñas diferencias acordamos en lo básico: que otro mundo es posible. Como cristiano digo si este mundo es el que Dios quiso yo no creería en ese Dios.



-¿Qué papel le asigna a las cooperativas en esta lucha por nuevas relaciones de producción, circulación y consumo de bienes?



-Es más o menos la lucha de David contra Goliat, ahora yo creo que David le ganó a Goliat y quizá yo no lo vea, pero es un ideal que marca el camino. El cooperativismo es otra forma de relacionarse entre las personas que trabajan y de estas con los medios de producción, pero es una batalla muy desigual, más aún cuando tememos contextos como el de ahora dónde se abre la exportación, con lo cual se hace difícil competir.


Nosotros tenemos una cooperativa que, con dificultades, en la gestión anterior tuvo apoyo del Estado Nacional. Hacía guardapolvos que se repartían en las escuelas con un precio  accesible. Pero es muy difícil competir si te abren la importación y te inundan de remeras que se hacen en Asia donde a la gente le pagan dos pesos y tienen niños trabajando. Es casi  imposible.



- ¿Cómo se puede seguir adelante en una competencia que ya de por sí era desigual y ahora sin promoción estatal?



-No va a quedar otro camino que la lucha, que la calle, que juntarse las distintas cooperativas, hay movimientos como la C.T.E.P. (Confederación de trabajadores de la Economía Popular)  de la movida solidaria, con las cuales agruparse. Es decir va a haber que ir buscando herramientas pero claramente va a ser mucho más difícil que hasta ahora. Este gobierno de CEO’s no es el camino.



-¿Los gobiernos neoliberales entran en contradicción con la esencia y el espíritu del Cristianismo? ¿Cómo se da esa disputa al interior de la iglesia ?



-Muchas veces a nosotros nos acusan de estar muy ideologizados cuando hablamos los pobres. Para esto está el mensaje de Jesús “Bienaventurados los pobres, felices los pobres” pero que no se confunda, no es que Dios quiere que haya pobres, bienaventurados los pobres porque Dios está de su lado para cambiar la realidad. Eso para un cristiano no es ideología, es el centro del Evangelio. Hoy cuando digo esto puedo decir que si no les gusta vayan a preguntarle al Papa Francisco, antes me iban a decir que yo estaba ideologizado.



 Después están los que se oponen a los gobiernos progresistas porque dicen que estos están a favor del aborto o en contra de la moral tradicional de la Iglesia, con lo cual sacan el eje de lo fundamental que es que haya vida y que haya vida en abundancia y para todos. Claramente antes de las elecciones hubo peleas donde se  me criticaba endilgándome ser kirchnerista.



-Bueno ¿Pero otros hacían lo mismo del lado opuesto?



-Sí. Yo a lo mejor puedo ser kirchnerista, pero porque veo que ese proyecto mejora la vida de los más pobres y que tiene que ver con el proyecto de Jesús, más allá de quien lo lleva adelante pueda ser cristiano o no.



Pero entonces que el otro diga también que es macrista y después veamos si ese proyecto hace realidad lo que hasta ahora es solo el slogan de pobreza cero y que los pobres tengan un lugar en nuestra patria y en el mundo.



-¿Cuál es su opinión acerca de la situación política y económica de América Latina?



-Lamentablemente estamos en retroceso. Vivimos una etapa de diez o doce años en América Latina de gobiernos progresistas y lamentablemente, en parte por nuestros errores aunque también por acción de los poderes reales que hicieron todo lo posible por derribar a estos gobiernos, estamos así. Argentina, Brasil con sus problemas, así que Bolivia y Ecuador son los que quedan resistiendo…



-Justamente son los gobiernos que fueron más a fondo con reformas, inclusive  las constitucionales.



-También es cierto. Frei Betto dijo que mucho tuvo que ver con que no basta  que la gente consuma más si eso no va acompañado de un cambio cultural e ideológico, porque si no me termino convirtiendo en lo peor de la clase media que solamente mira su bolsillo y no mira al común de la sociedad. 

Entonces como ya no puedo viajar a Europa voy a votar al que me lo permita, sin tener una visión global del país. Así que no basta con mejorar las condiciones de vida sin el cambio cultural. Lo que dice también la Teología de la Liberación es que hay que generar una cultura de la sencillez, que no lleve a tratar de tener cada vez más.



-Es un poco lo que decía el Pepe Mujica que no se trata de ser pobres si no de vivir más austeramente, la dignidad de la austeridad…



-Exactamente! Eso es lo que dice la Teología de la Liberación. Que no le falte nada a nadie, pero que por tener cada vez más no destruyamos el medio ambiente.

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