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Su testimonio fue importante para develar el rol de los actores de poder en la última dictadura cívico militar. Fue secuestrado ilegalmente durante el golpe de Estado de 1976, y tras declarar en La Plata en 2006, desapareció y aún no se sabe su paradero.



Organizaciones sociales y de derechos humanos, junto a diversos espacios políticos marcharán en la ciudad de La Plata esta tarde -desde las 16.30 en Plaza Moreno- para exigir memoria y justicia sobre la desaparición en democracia de Jorge Julio López, testigo clave en la causa en la que entre otros fue condenado a prisión perpetua a Miguel Ángel Etchecolatz, quién fue responsable del asesinato de miles de personas.

"Cumplimiento efectivo de las condenas en cárcel común. No a la domiciliaria a Etchecolatz", es uno de los puntos que reclaman, en un contexto de debate sobre la situación de los genocidas condenados por los juicios que se suceden en el país.  

El 16 de septiembre de 2006 Julio López fue visto por última vez y nunca existieron datos precisos sobre su paradero. Había declarado por su situación vivida en Pozo de Arana, Comisaría Quinta, Comisaría Octava y Unidad 9, como parte de un plan sistemático de desaparición de personas por parte del gobierno de facto que comenzó su plan en 1976.





Más allá de su testimonio importante para realizar una radiografía de lo sucedido, fue preciso en su denuncia y permitió desnaturalizar el rol de las organizaciones sociales de la época, demonizados por los medios de comunicación controlados por los militares. 





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