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Un grupo de actores y actrices desarrollan cada semana, su actividad en las distintas líneas del Metro porteño. Dialogamos con el director del colectivo, Juan Pablo Pereira, y una integrante del elenco, Macarena Pereyra, quienes explicaron el proceso de formación y anécdotas que contextualizan la movida creativa




 "En el subte no tenés espacio de refugio, es violento, un entrenamiento muy intenso.”


Por Marcelo Chapay 




Para quienes viajan en subte en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, resulta habitual observar la actividad de la compañía teatral “Actores en el Subte”. Se trata de un grupo de intérpretes, que desarrolla su arte en los andenes.




“Los actores formados y no formados enfrentan un enorme desafío en el subte. Es un empezar de nuevo, especial, es teatro y no teatro, un género en sí mismo”, ilustró Juan Pablo Pereira, director del colectivo.



“Los códigos de convivencia, los vendedores, llaman la atención. Aparecen diversos factores, nuevos para el actor, los que empiezan y los que tienen experiencia, pues nunca entendés la actuación de la misma manera, no tenés espacio de refugio, es violento, redimensionarlo, es un entrenamiento muy intenso.”




“Trabajar en el subterráneo presenta una distinta lógica, de cómo el público se afecta con cuestiones cómicas y sensibles, - ilustró Pereira-. En una oportunidad, en 2001, cuando recién empezamos una señora nos dejó 100 pesos, que era una cantidad importante, entonces. Le preguntamos qué le pasaba, y la señora/espectadora nos explicó que hizo una promesa: si vendía  una casa, prometió dejarnos esa suma, compartir ese dinero con nosotros, porque le alegrábamos cada día su viaje en subte”.




“Le sacamos una sonrisa a la gente”




Macarena Pereyra, quien además de actriz es estudiante en la carrera de Periodismo de la Universidad Nacional de Avellaneda, señaló que “la finalidad de Actores en el Subte, radica en poder alegrar el viaje y sacarle una sonrisa a la gente que transita las distintas líneas del subte. Sabemos que la mayoría de los pasajeros vienen agobiados del afuera, de situaciones cotidianas que lo superan o incluso el estrés del trabajo.”



“Nuestra intención es generar un buen clima al pasajero, alegrarlo, cambiarle el día, para que regrese a su hogar con una sonrisa. El público no siempre es el mismo, cambia, sin embargo las respuestas siempre son buenas. Sin embargo los actores no debemos perder el objetivo, porque en el próximo vagón estará atestado de otras personas a quienes cambiarle el ánimo será el estímulo. Y, si uno se queda en medio de un clima negativo, se lo va transmitir al público.”




“La experiencia es más que enriquecedora, pues uno se nutre y aprende todo el tiempo en conjunto con los compañeros. Se trata de un formato en constante creación, en aprender a sostener otro ritmo que no manejamos habitualmente, me puso en contacto pleno con lo que pasa afuera, el hecho de trabajar en el subte te despierta, te hace tener mas conciencia como persona y como actriz”, concluyó Macarena Pereyra.

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