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Contexto de la institución educativa que cumplió seis años en junio pasado. Cuáles son las carreras, datos estadísticos, como impacta la economía nacional, testimonios de estudiantes y autoridades. 





La Universidad Nacional de Avellaneda (en adelante, UNDAV) halla su razón de ser –sin saberlo- cuatro años antes de su fundación. En el año 2006, la sanción de la Ley de Educación Nacional N° 26.206 –que venía a modificar a su precedente de 1993- propuso la homogeneización de todo el sistema educativo nacional y estableció la obligatoriedad de la Educación Secundaria. Fue esa ley la que permitió, de alguna manera, que más gente se incorporara a la educación básica, reconociendo como básicos a ambos niveles. Esta incorporación trajo como consecuencia que estudiantes de todos los estratos sociales, algunos de ellos hijos de padres profesionales, pero en su mayoría pertenecientes a una primera generación universitaria en sus familias, puedan acceder al nivel superior.

Fundada oficialmente el 18 de junio de 2010, y siendo una de las nueve universidades nacionales que vieron la luz bajo el kirchnerismo, la UNDAV fue impulsada por Baldomero Álvarez de Olivera, ex Ministro de Desarrollo Social durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, como resultado de un debate sobre planificación universitaria y en virtud de los antecedentes históricos que remiten a la riqueza cultural de Avellaneda. No es casual que una de sus Sedes esté situada en España 350, donde funcionaba antiguamente el Mercado de Abasto de la ciudad.

De esa totalidad de nueve universidades creadas entre 2003 y 2011, cinco están ubicadas en el conurbano bonaerense (Florencio Varela, Moreno, Merlo, José C. Paz y la citada) y }cuatro corresponden al interior del país (Río Negro, Tierra del Fuego, Chaco y San Luis), lo que habla a las claras de una concepción de la educación superior tendiente a descentralizar la vida universitaria en la capital y acercar la institución a los barrios, ciudades y provincias en las cuales, históricamente, sus habitantes se habían tenido que desplazar.

Cuando inauguró el ciclo lectivo 2011, la ex presidenta expresó lo que sería, desde entonces, una premisa de la institución: “La universidad es uno de los ámbitos donde debemos propiciar el debate y la discusión que no deben constituirse en una discusión únicamente entre académicos. Hay que hacer entrar el pueblo y la calle a la universidad para discutir las cosas cotidianas de los argentinos y encontrar soluciones desde lo académico.”


De izquierda a derecha: Daniel Scioli, Cristina Fernandez de Kirchner, Jorge Calzoni, Baldomero Álvarez de Olivera.


Un aporte a la comunidad

Más allá de encontrarse el CBC de la UBA en Avellaneda Centro y una sede de la UTN en Villa Domínico, la ciudad -con sus 55 km² y 342.677 habitantes, según los datos censales de 2010- no contaba con una propia universidad nacional, por ello las cifras que veremos a continuación son elocuentes. Su impronta al igual que en el resto de las universidades creadas al calor del Bicentenario, se basa en la inserción territorial, la inclusión, y en promover que sectores de la sociedad históricamente relegados puedan acceder a la formación superior. Este proceso fue acompañado de programas de ayuda económica, que contribuían a que los estudiantes pudiesen cubrir los gastos que su concurrencia requiera.

La UNDAV cuenta con un 84% de estudiantes que constituyen la primera generación de su familia en alcanzar este nivel; a su vez, en su mayoría, provienen de zona sur. La necesidad hoy satisfecha de contar con una universidad en la localidad, se percibe también con el transcurso de los cursos de ingreso a lo largo de estos seis años de vida: Los estudiantes pasaron de 640 el primer ciclo lectivo, a 17.202 en el actual, distribuidos en seis departamentos que segmentan las 33 carreras de la oferta académica.

Intervención Socio Comunitaria, Dirección de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles, Gestión Universitaria, Prótesis Dental, Gestión de Empresas Fúnebres, Mantenimiento Industrial del Sector Automotriz, Seguridad e Higiene de la Industria Mecánico – Automotriz, y Política, Gestión y Comunicación, son las tecnicaturas de la oferta académica, algunas a modo presencial y a distancia. Cabe destacar que no están disponibles en ninguna universidad de zona sur, tampoco en la UBA ni La Plata (UNLP).

En algunos casos, las licenciaturas dictadas también se ofrecen – con sus matices- en casas de estudio aledañas, así como en la UBA y UNLP. Las que se hallan en la UNDAV desde sus inicios son Periodismo, Gestión Cultural, Artes Audiovisuales, Ciencias Ambientales y Enfermería. También Turismo, Conservación de la Naturaleza y Áreas Naturales Protegidas, Guía Universitario en Turismo, Diseño Industrial, Diseño de Marcas y Envases, Actividad Física y Deporte, y Economía; a estas se sumaron en los últimos dos años, las convocantes Arquitectura y Abogacía. A esto se suman ocho Ciclos Complementarios Curriculares, mientras se cuenta con dos ingenierías: Informática y Materiales, una especialización y una maestría.
 
La mayor demanda no se da en las Ciencias Sociales, como suele ocurrir en universidades históricas, sino en la Licenciatura en Enfermería a la que asisten 1.806 estudiantes. Le siguen Artes Audiovisuales, Abogacía, Periodismo e Ingeniería en Informática, mientras el resto de las carreras no supera los mil inscriptos.

Una distinción con respecto a otras instituciones, es la cátedra multidisciplinaria de Trabajo Social Comunitario (TSC) en cuatro niveles. Esta materia congrega estudiantes de todas las carreras que, a partir de materiales teóricos, encaran proyectos de abordaje territorial en diversos barrios de la localidad y sus alrededores. El fin es que los futuros profesionales vean otras realidades y, más allá de la formación académica, se lleven una vocación de servicio a la comunidad.

La Universidad Nacional de Avellaneda cuenta con cuatro sedes propias: España, Piñeyro, 12 de octubre y Ameghino. Sin embargo, se utilizan aulas de la UTN, la E.P.B. Nº 7 y el espacio de la Sociedad de Fomento y Cultura “General Lavalle”, cito en la calle Constitución. La distribución de las aulas y carreras se vio afectada por el incremento del estudiantado.


La inclusión educativa pasa por garantizar el acceso y permanencia, por ello se tomaron medidas concretas. Ante un caso frecuente de deserción que tiene lugar en casos de mujeres que desisten de sus estudios por tener a cargo el cuidado de sus hijos, la secretaría de Bienestar Universitario comenzó a ofrecer a estudiantes, docentes y no docentes, un espacio de ludoteca para que los niños y niñas de entre 3 y 5 años permanezcan -con juegos educativos y los cuidados pertinentes- cerca de sus madres mientras ellas asisten a clase.


Foto: Diario La Ciudad de Avellaneda. Ludoteca en sede Piñeyro

Por medio de un convenio entre el Ministerio de Educación, el Municipio de Avellaneda y la UNDAV, se logró contar con una escuela secundaria técnica en Isla Maciel. Desde dicho espacio se busca que los adolescentes -que en algunos casos se acostumbran a ser expulsados de otras instituciones educativas- tengan las puertas abiertas para acceder a una formación en el oficio de Maestro Mayor de Obras; allí se cuenta con un comedor escolar, que actualmente se vio afectado por la disminución de presupuesto a los comedores.

¿Bienestar Universitario? 

Las medidas del gobierno de Mauricio Macri han impactado, de alguna u otra manera, en cada una de las áreas de la UNDAV. La Secretaría de Bienestar Universitario, encargada de las cuestiones que tienen que ver con brindarles a los estudiantes las herramientas para un buen desarrollo dentro de la institución, (desde becas hasta espacios dónde practicar deportes) no está exenta de problemáticas que afectan directamente a los alumnos. 

"Las becas internas que cubrían aquella población que no entraba en las becas nacionales o el Progresar, este año dejaron de existir. No se pudieron sostener debido al proceso de desfinanciamiento por parte del Ministerio de Educación y su discrecionalidad para no bajar los fondos aprobados por ley en 2015", afirman las autoridades de la Secretaría.

Hasta la médica de la Universidad se vio obligada a renunciar debido al atraso de los pagos. En este caso, de un convenio con el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires -que también está alineado con el gobierno nacional- mediante el cual se le daba un seguro público a los estudiantes que no tienen ni obra social ni prepaga. 

Una economía en perjuicio de la educación superior


El violento panorama económico que atraviesa el país desde la asunción de Mauricio Macri golpea muy fuerte a las universidades públicas. Es sabido que al actual gobierno no le interesa beneficiar a dicho sector, y ya se comienzan a vislumbrar los primeros indicadores.

Manifestación de la comunidad universitaria el pasado 12 de mayo.

El primer gran problema: la feroz devaluación y los aumentos en las tarifas de luz, gas y transporte público, son responsables de que muchos jóvenes opten por dejar de estudiar. En la UNDAV se calcula una pérdida de 2500 alumnos en lo que va del año, y casi el 50% de los alumnos que ingresaron este cuatrimestre han abandonado, el porcentaje más alto desde la creación de la universidad. Según pudo indagar la Secretaría Académica, la amplia mayoría lo hicieron por cuestiones estrictamente económicas. Es que el impacto ha sido muy grande: para empezar, muchos alumnos sufrieron el despido propio o de al menos un familiar en este último semestre, con lo cual su economía se ve directamente perjudicada. Por otra parte, los afortunados que no fueron tocados de cerca por un despido, han perdido notablemente el poder adquisitivo. Por último encontramos el aumento en la tarifa de transporte público, la principal causa de la enorme deserción. Un dato importante: Casi un tercio de los estudiantes de la UNDAV debe tomar más de un colectivo para acudir a clases, un gasto que trae enormes consecuencias y en muchos casos se torna insostenible.

Con todo esto la realidad de muchos estudiantes es crítica, y se agudiza cada vez más la lucha por la puesta en vigencia de la Ley de boleto estudiantil, que fue sancionada y publicada en el Boletín Oficial en diciembre del año pasado. Otro gran tormento para la Universidad Nacional de Avellaneda (y varias de las universidades públicas del Conurbano) es el retraso en los pagos destinados a gastos operativos, y por supuesto su disminución. La UNDAV cobró recién a mediados del mes de junio los gastos operativos de enero y febrero, y al día de hoy se le adeudan los de marzo, abril, mayo y junio (recordemos que el 11 de mayo el Ministro de Educación Esteban Bullrich aseguraba al diario La Nación que “todas las universidades están recibiendo fondos al día”). Pero esto no es todo, además el gobierno no modificó la distribución presupuestaria, con lo cual la universidad puede usar apenas el 2% del presupuesto (aproximadamente 4 millones de pesos) para gastos operativos (entre los que se encuentran los aumentos de luz y de gas) y el resto para pagar salarios, cuando en años anteriores se destinaba entre el 10% y 15%, y las tarifas energéticas contaban con subsidio del Estado Nacional.




Por si esto fuera poco, a principio de año el Poder Ejecutivo prohibió mediante un decreto que los organismos públicos contraten a las universidades como consultoras, algo que había sido un gran logro del kirchnerismo. Estos convenios no sólo servían a las Universidades para recaudar (en ocasiones significaban casi duplicar los ingresos), sino que también introducían a los estudiantes en el mundo profesional. Actualmente la UNDAV recibe, por convenios que aún conserva de años anteriores, un 10% de lo que recibía en 2015. En resumen, no sólo se adeuda desde marzo un presupuesto que (además) fue reducido, sino que también se le quita la posibilidad de recaudar y de insertar a sus profesionales en el ámbito laboral. Si bien es cierto que el gobierno lanzó una partida presupuestaria extra de 500 millones de pesos para “palear” la cuestión energética, la realidad es que con eso no alcanza, y se calcula que serían necesarios 1500 millones.


Impacto en el bolsillo: Natalia Saccone, estudiante

“Con la asunción de Macri me quedé sin trabajo. Yo trabajaba en la jefatura de gabinete de ministros en el área de prensa, y a partir del 10 de diciembre dejaron de pedirnos cosas, me convirtieron en ñoqui, cuando nunca lo fui, y finalmente en enero me despidieron. Desde entonces que no me puedo ni tomar un café en el bar de la facultad, nunca más me compré apuntes y me cuesta muchísimo cargar la SUBE. Yo soy bastante afortunada, vivo en Barracas y estoy a 15 minutos en colectivo, el gasto no es tanto, pero otros no tienen esa suerte. Tengo compañeros que han tenido que elegir entre comer y cargar la SUBE y se han desmayado en el medio de la clase… A otra compañera se la pagamos entre unos cuantos para que pueda seguir viniendo a estudiar.

Dinero insuficiente: Ajustes y recortes

El presupuesto de la Universidad Nacional de Avellaneda comenzó en el orden de los 40 millones de pesos y permitió arrancar -básicamente- con obras en el edificio principal que es el de Piñeyro; y la reutilización del edificio de España.

Todavía se continúa con una parte importante del mismo destinado a eso, ya que aún no se ha podido terminar el primer complejo. La idea es terminar con un master plan arquitectónico que ya está presentado a nivel nacional para poder trasladar toda la Universidad a esa sede.

Normalmente, de los presupuestos anuales que vienen por ley del Congreso hasta el año pasado, la distribución de las pautas presupuestarias se venía dando entre un 85 y 90% para gasto salarial; y entre un 10 y 15% para gastos operativos. Esto, en promedio, es lo que se suele realizar en cuanto al gasto en el conjunto del esquema universitario. ¿Qué significa? que, en valores del año pasado, para tener un ejemplo, el presupuesto era de 106 millones (por ley) de los cuales, alrededor de 10 y 15 millones fueron a gastos operativos; y el resto fue para pagar salarios. El mayor gasto, que es moneda corriente en el conjunto del sistema universitario, es salarial.

El problema con el que las universidades se encontraron es que, a partir de marzo de este año y como parte de un conjunto de cambios y medidas que apuntan claramente a desfinanciar el sistema universitario en general, no ha cambiado la distribución presupuestaria, mientras que –sabido es- ha cambiado el modelo político y por lo tanto económico de nuestro país. Consultado para la presente investigación, el encargado de Presupuesto de la Universidad Nacional de Avellaneda fue determinante: “Empezaron a transferirnos gastos operativos de solamente el 2% del presupuesto. Esto significa que, de lo que nosotros teníamos previsto, (un presupuesto 2016 de 178 millones), 175 estamos utilizando para pagar sueldos, y me deja menos de 4 millones de gastos operativos. Con este escenario, yo tengo que cerrar la Universidad mañana porque no puedo comprar ni papel higiénico, resmas para los no docentes, borradores ni nada. Esa es la situación crítica en la cual está hoy la UNDAV”, sentenció.

Tomando como referencia comparativa al año pasado, en la UNDAV se destinaron 30 millones de pesos anuales en gastos operativos. Realizando un ajuste, según los dichos de ésta misma autoridad, se necesitarían 25 millones de pesos de los cuáles actualmente se perciben 4.

Si a eso le sumamos un retraso en los pagos (recién a principios de mayo se percibieron los valores por los costos operativos correspondientes a enero y febrero), la situación continúa agravándose.

Tanto la autoridad encargada del área presupuestaria como el rector Jorge Calzoni, coinciden en que lo prioritario es pagar salarios y las carreras de grado, que son el corazón de la Universidad. Su punto neurálgico. ¿Cuáles son las variables de ajuste obligadas? Evaluar y hasta suspender posgrados, elegir qué servicios se continúan y cuáles no, ver qué hacer con los cursos de educación a distancia, cerrar el ingreso de nuevos proyectos de investigación y cancelar viajes de capacitación. Lo prioritario, dicen, es sostener fuertemente lo que son carreras de grado. “La principal preocupación hoy es lograr sostener la infraestructura y los gastos corrientes de la Universidad porque si esto no cambia, a fin de año no llegamos. Terminaremos dando clases en las plazas, pero vamos a seguir dando porque al docente se le va a seguir pagando”, concluyen internamente.

¿Cómo combatir la crisis? / Por Cristhian Flores.

En la oficina de presupuesto, ya cerca del final de la entrevista había una pregunta implícita que cortaba el aire: ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Cómo se procede ante este panorama en el cuál el futuro se avizora oscuro? ¿Cómo sobrevive una Universidad en esta coyuntura, si lo único que conoce desde su fundación es crecimiento en todos sus niveles?

Las estrategias, nos dice el Secretario del área, son cuatro:

1) Hacer un fuerte ajuste presupuestario, que es lo que venimos haciendo hace varios meses. La medida obligada. Las variables que uno primero ajusta son gastos que no son imprescindibles para el desenvolvimiento de la Universidad en términos académicos. Que un funcionario vaya a un Congreso, por ejemplo. Es importante porque hace a la capacitación, pero no es prioritario. Hay ajuste a nivel insumos, desde reutilización de papel hasta concientización del no docente y del docente de minimizar los gastos.

2) Ahorros de ejercicios pasados. Lo que se denomina "subejecución presupuestaria", y no hay que devolvérsela a la nación sino que la universidad se la puede quedar como ingreso propio. Ese ahorro que teníamos está bajando drásticamente. Es lo que nos permite sostener la Universidad sin recibir dinero desde enero, pero tampoco son infinitos. 

3) La pelea para recuperar los fondos mínimos se necesitan. Con notas, llamados o lo que sea, para lograr que se den cuenta de que este collar de ahorque que nos han puesto no es sustentable.

4) La Universidad de Avellaneda está teniendo una fuerte salida a buscar fondos propios, por mecanismos no clásicos. Por un lado, ofrecemos servicios a empresas que necesiten que les brindemos algún servicio en particular y cobrarlo; tratar de cerrar proyectos de trabajos o de investigaciones para poder tener un ingreso extra; y por otro lado, estamos tratando de conseguir donaciones y fondos por intermedio de la cooperadora. 



Repercusión a nivel departamental/ por Anabel Villar


Ricardo Serra, decano del departamento de Ambientales y Turismo, y Daniel Escribano de Ciencias Sociales, comparten su postura: El actual modelo económico repercute de forma negativa en la UNDAV, tanto como en las áreas de ambos.

El decano de Sociales distinguió tres niveles de análisis. En sentido amplio, el déficit generado por las partidas de gastos administrativos (artículos de limpieza, resmas de hojas, comida, viáticos, etc.) de los meses de enero y febrero, que llegaron en junio. “Nuestro rector tuvo que confrontar con autoridades nacionales porque decían que no se le debía nada a ninguna universidad”, explicó. A su vez, afirmó que la movilización universitaria del 12 de mayo incidió en el envío de parte del dinero adeudado, y en el logro de la recomposición salarial docente.

A mediana escala hay un impacto en programas del Departamento como Redes, voluntariados, y viajes al exterior para el desarrollo de proyectos en conjunto con países como Ecuador y México; para ello “se había asignado un dinero que no llegó, y no podemos trabajar“. Los casos particulares radican en la disminución del poder adquisitivo de los estudiantes, materia en la que un factor determinante fue aumento en las tarifas de transporte público. Ello se percibió en la deserción de los ingresantes de este año: Cerca del 50% abandonó. Si bien el abandono en dicha instancia es moneda  corriente en las universidades, en este caso una amplia mayoría de los consultados alegó una cuestión monetaria.
           
En Ambiente y Turismo, no se recibió el aporte de entre $10.000 y $11.000 correspondiente al voluntariado de reciclado de residuos sólidos con fines solidarios, que fue impulsado por estudiantes desde 2011 y que pese a esta adversidad lograron su actual funcionamiento. “Lo que se ve con el nuevo gobierno es que el dinero se mueve a cuentagotas”, dijo Ricardo Serra, y agregó que “las universidades inclusivas tenemos que funcionar con tutorías, becas y ayudas, porque si no no se ayuda a la gente que no podría acceder. (…) El proyecto político a nivel universitario se verá cuando se discuta el presupuesto 2017”, concluyó.


El rector Calzoni junto a estudiantes



La situación en palabras del Rector/ por Lautaro Veliz.

Jorge Calzoni aseguró que “la UNDAV desde diciembre directamente no recibe gastos, y los gastos que el nuevo gobierno previene son mucho menores a los que teníamos nosotros en el presupuesto, con lo cual están incumpliendo la ley”.

El rector se refirió a que hay “una discriminación fuerte entre universidades, hay un desdén por lo público porque no se está ejecutando y además hay un conjunto de políticas generales que afectan no solamente a la universidad en sí, sino a quienes concurren. La devaluación de más del cincuenta por ciento implica que los costos de insumos y de servicios se incrementaron, que los chicos tengan una situación personal más difícil, y que dejen de venir a estudiar”.

También hizo mención al cambio de paradigma educativo que propone el nuevo gobierno, haciendo énfasis en los logros conquistados que el macrismo tiene suspendidos, como el programa Conectar Igualdad, el PROG.R.ES.AR y el plan FinEs. Además sostuvo que las políticas de la nueva gestión “apuntan a violar la situación global de la gran mayoría de la gente, de las capas medias, de las capas trabajadoras de la sociedad, de los más vulnerables, y solamente favorecieron hasta ahora a un pequeño grupo que son los exportadores, los empresarios y los ricos”.

Explicó que es difícil encontrar a alguien que esté contento o conforme con las políticas que se están llevando adelante, al contrario: lo que hay es preocupación. Y agregó; Lamentablemente hoy cambió la agenda, nosotros pensábamos volver a debatir la estructura de las carreras, apuntábamos a cambios estratégicos y transformadores, y hoy estamos discutiendo cómo pagar la luz a fin de mes.” 

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