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Las crisis y dudas de los jóvenes, motores de transformación política. A qué llaman las encuestas. Cómo influye el contexto internacional. La corrupción transversal y lo que viene. 




Ciruelo de mi puerta,
Si no volviese yo,
La primavera siempre
Volverá. Tú, florece
(Anónimo Japonés)[1]

                                                                                             Por Santiago Giorello (*)

Hace cinco años, el comandante en jefe cubano Raúl Castro habló sobre la corrupción, como un “equivalente a la contrarrevolución”[2]. Es decir, un proceso interno que lleva a la autodestrucción. Era un mensaje que apuntó a funcionarios y empresarios estatales en el marco de la apertura gubernamental en materia de posesión y venta inmuebles, nuevas tecnologías y otros reclamos históricos que contemplan flexibilidades liberales en los ciudadanos, que concluyó este verano con la llegada del Presidente Obama.

El hecho, con sus distancias y salvedades[3], se puede comparar con los diversos procesos latinoamericanos de estos últimos años. La referencia se vincula a la relación de los líderes populistas con los medios de comunicación empresariales, los cuales tomaron el tema de la corrupción en agenda. La estrategia continuó las líneas de los procesos neoliberales en los años 90: poner en el eje del poder político las responsabilidades de los abusos contra el Estado. Como si, detrás de cada enriquecimiento no existieran figuras del ámbito privado que complotan[4].

Ecuador, Bolivia, Brasil, Venezuela y Argentina, pese a estas parcialidades de los poderes fácticos representados en cadenas de medios, obtuvieron resultados electorales traducidos en corrientes populistas. Un proceso de una década que se podría recortar desde el “No Al Alca” en 2005, hasta estos tiempos de empêchement (Dilma), referéndum (Evo, Correa, Maduro) y derrotas en las urnas (Cristina). “El poder judicial dio el empujón que no pudo dar el conglomerado mediático”, expresó un diputado nacional al respecto.






2020

El periodista de Página 12 Tomás Lukin realizó un informe[5] donde detalla el traspaso que realizó el gobierno desde el Estado a las principales multinacionales, encargadas de explotar los principales recursos renovables y no renovables del país. “Expresado en moneda nacional la transferencia de recursos hacia los sectores empresarios ascendió a fines de abril hasta los 281.106 millones de pesos. Ese monto equivale al 75 por ciento superior a la partida anual destinada a obras públicas y 130 por ciento mayor que el presupuesto nacional utilizado para solventar las universidades nacionales”, explicó entre otros fragmentos. Por estos motivos, en seis meses, las encuestas de las principales consultoras[6] hablan de una caída de la imagen positiva del Presidente Macri, que ronda el 51%.

Los Panamá Pappers, vieron en el Presidente de la Nación a otro de los actores claves en función del enriquecimiento del patrimonio, que comienza en los albores de la dictadura. Así lo demuestra el libro “El Pibe” de la periodista otrora funcionaria Gabriela Cerruti, donde entre otros puntos detalla la cuatriada Socma – Franco Macri – Iglesia - Gobierno Militar[7].

El tema panameño, fue iniciado por el programa de Lanata con el discurso marketinero “Ruta del dineroK”, nunca devenida en M. En cambio, los López, Báez, De Vido y Jaime fueron tapa en dos de cada tres publicaciones, en los diarios accionistas Clarín, Perfil y La Nación. Esto no minimiza una línea común de casos de corrupción en funcionarios de diversos espacios, como sucede tanto en Cuba –reconocido por Castro y mencionado al principio de la nota- como en Estados Unidos, con publicaciones al respecto en tanto filtraciones en órganos de poder[8].

El escenario político la tiene a la ex presidenta Cristina Fernández con fracturas e idas de organizaciones como el Movimiento Evita, de trabajo territorial de base con centenas de jóvenes. La agencia Paco Urondo –la cual emerge de ese espacio- advierte a través de su periodista José Cornejo, el “riesgo de convertirse en Libres del Sur”. La referencia es al espacio que se abrió en 2008 del Frente Para la Victoria, al cuestionar la avanzada progresista del gobierno. Se encausó detrás de Fernando “Pino” Solanas, y tras idas y venidas con el ex gobernador santafesino Hermes Binner, ve su espacio representado por su Secretario General Humberto Tumini y la abogada Victoria Donda.

Pasaron dos meses del llamado al frente ciudadano de la abogada platense. Hay puntos de sutura y hechos que ponen en jaque esta concepción, traducidos en internas complejas, en una coyuntura donde la caja estatal está diagramada desde poderes económicos antagónicos. Desde el Mayo Francés –sin anclaje en representación-, los reclamos por educación superior como derecho en Chile –con una funcionaria que llegó al Estado-, hasta el caso español con Podemos –en plena batalla democrática- son varios los ejemplos que permiten pensar la necesidad de un espacio comandado por jóvenes que creen en otra forma de hacer política. Si hay algo que demostraron los procesos cíclicos de la historia, es que las derechas no muestran juventudes organizadas.

Vale aclarar que se toma la categoría de juventud como espacios de resistencia y de demandas insatisfechas, despojados de ingenuidad y como actores vanguardistas en la visibilidad callejera y barrial, en camino a la gestión, con construcción de agenda propia. Ampliar la mirada implica incluir a "otras edades" que dan cuenta de su pérdida de poder adquisitivo, acompañado de reclamos de derechos (barrios, jubilados, pueblos campesinos, adultos sin trabajo formal, trabajadorxs precarizados, organizaciones de base). Si las tensiones actuales son superadas, se podrá dar un dominó latinoamericano que repercuta en nuevas transiciones post líderes populistas. 

(*) Docente de la cátedra Análisis Periodístico, Universidad Nacional de Avellaneda




[1] La cita fue encontrada en la obra “Balada del Álamo Carolina”, del periodista Haroldo Conti, desaparecido por la dictadura cívico militar eclesiástica el 4 de mayo de 1976. Sus obras completas, como las de Eduardo Galeano y distintos autores latinoamericanos están siendo desechadas por el actual Ministerio de Educación de la Nación. Fueron producidas el año pasado en tiradas de 15 mil ediciones para distintas instituciones públicas.
[2] Nota http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/12/22/raul-castro-la-corrupcion-es-equivalente-a-la-contrarrevolucion/#.V27umrvhDDc
[3] El modelo cubano escapa a ciertas lógicas mediáticas que se comparten en demás países. A saber, pocos medios estatales que manejan la información, mientras que en los países de Latinoamérica pocas manos empresariales manejan la construcción de sentido común sobre temas latentes: categorías de “seguridad”, “inseguridad”, “trabajo nacional y trabajo extranjero”, “la participación política”, “la delincuencia”, “la violencia escolar”, “violencia en el fútbol”, etc, son vistas de manera sesgada y parcializada. Incluso interpelan desde la elaboración de manuales escolares por las mismas empresas. Más detalles, leer “Medios, política y poder” de Jorge Castro y otros, UNLP, 2001.
[4] Leer “Robo para la Corona” de Horacio Verbitsky.
[5] http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-300507-2016-05-29.html
[7] http://gabrielacerruti.com/?p=10110
[8] Acceder a Wikileaks de Santiago O’Donnell para comprender el rol de Norteamérica en los asuntos políticos latinoamericanos. Si se indaga aún más, Plan Cóndor de Stella Calloni hace lo propio con la década del 70. Proximamente la periodista sacará otro libro al respecto.

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