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Reflexiones de un docente luego de la masiva movilización hacia el Ministerio de Educación este jueves, para reclamar mejores condiciones laborales.

Marcha contra el ajuste educativo. Foto: Lucho Garcia.




Mi abuelo paterno, radical en las venas, legó con la ayuda de mi abuela la universidad pública a sus tres hijos. Mis tíos maternos corrieron la misma suerte, como mis viejos. Con sus diversidades, en mi familia los caminos de la educación pública nos marcaron desde las primeras infancias. El título es el arma del futuro, porque no hay herencia material -traducida en falsa meritocracia por alguna publicidad-. 



Nunca vi como hoy tanta masividad en las calles de todos los niveles etarios y educativos, eso habla de una clara derrota del gobierno.

Ajustes: presión del ejecutivo directa o indirecta para reducir empleados en las universidades.

Recortes de programas y proyectos: esto es, no confiar en la ciencia como herramienta de conocimiento, en la idea de moverse por los barrios y mejorar la calidad de vida. En la universidad se traduce en voluntariado y extensión.
Ni hablar obras de infraestructura paralizadas. 

Estigmatizaciones: "No quieren estudiar", "Son todos ñoquis". Lo cierto que en las nuevas casas de estudio creadas un 80% es primera generación que accede en sus familias, varios se toman dos bondis para llegar, y hay preocupación con los docentes porque estudiantes dejan materias por el abultado precio del transporte. 
En el plano de nacionalidades, que no son más que arbitrariedades, hay varios casos de "extranjeros" que se han recibido en nuestro país gracias a políticas de Estado que no discriminan. Aspecto que hubiera sido imposible en su lugar de origen, porque en varios países la educación es negocio de bancos.

Paritarias ausentes: Se ofrece el 15% en un contexto inflacionario irrisorio. Seguimos cobrando lo mismo que en diciembre.

Esto se amplia a otros escenarios de conflicto, no por eso aislados: aumentos de servicios públicos, alimentos básicos, nafta (motor de movimiento) y similares medidas que impactan en las bases de laburo. Encima, el mazazo de hoy en Brasil. 



Es por eso que hoy fue un día histórico, docentes, estudiantes, no docentes, y demás trabajadores salieron a las calles a decir que el único mérito es el que se transpira colectivamente en las calles para conquistar derechos. Como las banderas de la Reforma de 1918, como las del cordobazo y los bastones largos, la carpa blanca de los 90, la lucha contra la privatización de la Universidad o las resistencias en 2001. Por eso esto no es más que un sistema de postas para mantener la memoria y trazar nuevos horizontes de seguridad social. 

Sólo queremos trabajar y afianzar la educación, pero en condiciones dignas. Como las que nuestros abuelos nos legaron.

Santiago Giorello
Docente de la UNDAV

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