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¿Qué buscaron a lo largo de la historia las autoridades de la Casa Blanca? ¿Cuáles fueron las políticas económicas locales en momentos de relaciones estrechas con el país del norte? Un seguimiento por la historia reciente, en este informe. 


Visita a Argentina de Obama

Por Anabel Villar

El primer presidente norteamericano en visitar Argentina fue Franklin Roosevelt, en 1936. Agustín Pedro Justo, entonces mandatario en el marco de la llamada “década infame”, lo recibió en el puerto y declaró asueto. Las calles se llenaron de ovaciones en pos de la democracia. La Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz fue el motivo del viaje, allí se manifestó “el reconocimiento y la gratitud de los pueblos y gobiernos de América para con los presidentes y gobiernos de Estados Unidos y la República Argentina”. El diario La Nación del 30 de noviembre de 1936, rezaba en su editorial: “Una nueva época está a punto de comenzar; y nuestro continente -que carece de los tenaces odios y del insalvable espíritu de venganza existentes en otros continentes- se está preparando para asumir su rol predestinado como monitor en la comunidad mundial (…)”.

Sectores de la izquierda, calificaron esta visita como un intento de los Estados Unidos por encontrar en Argentina un aliado en el sur del continente, a modo de extender su poderío y controlar la “amenaza” nazi. Fue Liborio Justo, hijo mayor del Presidente de la Nación y militante comunista, quien gritó -desde un balcón del Congreso y en las antípodas ideológicas de su padre- “¡Abajo el imperialismo!” en medio del discurso de Roosevelt en dicho palacio.

En mayo de 1958, con la reciente asunción de Frondizi en la presidencia argentina, Richard Nixon -vicepresidente republicano estadounidense-, se encontraba en una gira latinoamericana junto al presidente del Eximbank. La preocupación de la Casa Blanca radicaba en evitar la expansión del comunismo en el continente, por ello el consejo para los mandatarios latinoamericanos fue que debían estimular la inversión privada y los préstamos a empresas estatales. El vicepresidente de Estados Unidos sufrió ataques y hostigamientos por parte de estudiantes y sectores populares en países como Perú y Venezuela, los cuales adjudicó al comunismo internacional. A partir de esto, el presidente Dwight Eisenhower, llegó a la conclusión de que dicho descontento se debía -en gran parte- al subdesarrollo y la pobreza, y esto podría traer explosiones sociales; ante ello jugarían un rol protagónico los programas de ayuda económica y fomento comercial.

En octubre de 1958, Emilio Donato – Ministro de Economía argentino- solicitó al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, el respaldo de su gobierno para obtener créditos y así equilibrar la balanza de pagos. La condición era que Argentina debía cumplir las recomendaciones del FMI. Frondizi estaba dispuesto a recibir préstamos del sector privado, lo cual generaba mayor simpatía en la Casa Blanca.

El gobierno argentino adoptó el plan económico propuesto por el FMI, que implicó una fuerte devaluación, una única y libre cotización del peso, la liberación de los precios, eliminación de subsidios al consumo y a las restricciones a las importaciones, reducción de empleados públicos, congelamiento de salarios y aumentos en servicios públicos. A cambio de esto se obtuvo un préstamo de 329 millones de dólares: 75 millones del FMI, 50 millones del Fondo de Estabilización de la Tesorería de EE.UU., 54 millones de bancos comerciales estadounidenses, 125 millones totales del Eximbank, y 25 millones del Development Loan Funa.


Los mandatarios Frondizi y Eisenowe en Bariloche

A comienzos de 1959, Frondizi viajó a Estados Unidos y señaló que dicho acontecimiento marcó los lazos de cooperación bilateral. Al año siguiente, Eisenhower visitó Argentina en el marco de un viaje también a Chile, Brasil y Uruguay, cuya finalidad era promover la libre empresa y las reformas económicas y sociales. Un segundo propósito era sondear las opiniones sobre la posibilidad de implementar sanciones colectivas contra el gobierno cubano, considerado la amenaza comunista que podría “contagiar” al resto de América Latina, y con quien la Casa Blanca se hallaba en disputa.

El norteamericano felicitó a Frondizi por la aplicación del plan económico y su política petrolera; mientras el último solicitó ayuda para la búsqueda de inversionistas estadounidenses para una segunda planta siderúrgica, y financiación para un plan vial. Frondizi asumió su cargo con una deuda externa de 1.051 millones de dólares, y al momento de su destitución, la deuda nacional sumada a las provinciales llegó a 1.868 millones de dólares.


Menem y Bush (Padre)

“Con mi estimado amigo el presidente de la Argentina, hemos hablado de la Democracia y la apertura de nuestras economías. (…) En primer lugar, el presidente ha tomado un papel de liderazgo en el campo de las privatizaciones en todo el mundo. Esto deberá, seguramente, llegar a un final feliz”, fueron las palabras de George Bush en conferencia de prensa, tras su arribo a la Argentina el 5 de diciembre de 1990; el cual no fue del agrado de diversos sectores populares que organizaron una marcha en repudio. El estadounidense elogió a su par argentino por dichas medidas, las cuales constituían parte del decálogo del Consenso de Washington y eran promovidas por el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Al momento de la asunción presidencial de Menem, la suma de la deuda pública y la privada era alrededor de 60.000 millones de US$. Su período gubernamental, luego de la profundización de las políticas dictadas por norteamericana, culminó con una deuda que escaló a 160.000 millones de US$.

En 1997 llegó al país Bill Clinton. El presidente republicano elogió a Menem por la política llevada a cabo. Se mostró preocupado por los atentados en la AMIA y Embajada de Israel, y el reclamo argentino sobre las Malvinas. Pero su visita tenía eje principal en la integración de los países del Mercosur al ALCA, un plan que sentó sus precedentes cuando Roque Sáenz Peña, se negó a formar parte del acuerdo de libre comercio en América. Las negociaciones por el implemento del ALCA tendrían su punto cúlmine en 2005. Así fue, que tras la crisis de 2001 y un cambio de paradigma en materia del rol del Estado en América Latina, George Bush (hijo) desembarcó nuevamente en el país austral para participar de la Cumbre de las Américas, donde se definiría el tratado comercial.

Documental "El Renacimiento de la Patria Grande"

Hubo manifestaciones populares en Mar del Plata, ciudad sede del encuentro. Para su sorpresa, Bush encontró una rotunda negativa a partir de la unión de los presidentes del cono sur, quienes sostuvieron que sus pueblos no estarían de rodillas ante los intereses norteamericanos. Néstor Kirchner, anfitrión de la jornada, sostuvo que “Las políticas que se aplicaron no solo provocaron miseria y pobreza, -en síntesis- una gran tragedia social, sino que agregaron inestabilidad institucional regional que provocó la caída de gobiernos democráticamente elegidos, en medio de violentas reacciones populares (...)”.

El “entierro del ALCA”, la quita del 93% a los acreedores de deuda externa, las relaciones de integración latinoamericana, y la toma de medidas de fortalecimiento de mercado interno, pudieron ser causantes de una relación lejana a las “relaciones carnales” de los años '90. Si bien, durante la gestión de Cristina Fernández, hubo visitas oficiales al presidente Barack Obama, el mismo confesó -tras la asunción de Mauricio Macri- que su relación con la presidenta anterior era meramente protocolar debido a que esta llevaba a cabo políticas “antiestadounidenses”.

Cristina y Obama en Cumbre Presidencial

En marzo de 2016, a escasos meses de dejar su cargo, Obama visitó por primera vez la Argentina. Entre los acuerdos bilaterales establecidos, ambos mandatarios suscribieron que el FBI contribuirá con el Ministerio de Seguridad para accionar contra el terrorismo. Estados Unidos -país con mayor consumo de drogas- colaborará con Argentina en el combate contra el narcotráfico y la demanda de drogas. Según la página web de la Casa Blanca “Estados Unidos elogia el acuerdo con Argentina para reubicar a un número importante de refugiados en Argentina, incluyendo a las personas desplazadas por la guerra en Siria”, donde hace seis meses el Pentágono anunció “acciones terrestres directas” contra el Estado Islámico. Según el presidente argentino, los acuerdos firmados traerán inversiones norteamericanas al país. 

En palabras de su homólogo, la apertura argentina al comercio y finanzas globales, lo llevarán a ser “uno de los más estrechos socios de Estados Unidos en la región”. Frase acunada desde el comienzo de las relaciones bilaterales entre ambos países, y que tuvo su auge cuando las relaciones entre ambos fueron estrechas.

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