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Al rojo le faltó reacción y nunca pudo contener a Racing, que con poco se llevó el clásico de Avellaneda por 2 a 0. Ahora Pellegrino apostará a los regresos de Méndez y Mancuello para revertir el resultado de la serie.



Por Federico Lorenzo

Al equipo de Mauricio Pellegrino no le salió una. Los planes que dispuso el cuerpo técnico durante toda la semana se derrumbaron con los goles de Bou y Romero. La apuesta del técnico de Independiente fue ser protagonista del clásico, a partir de la tenencia del balón ordenada y la distribución de éste por las bandas, apostando a las subidas de Toledo y Tagliafico que se quedaron a mitad de camino.

Pero tampoco el Cebolla Rodríguez, y especialmente Pisano, no lograron erigirse en los conductores que el Rojo necesitaba, aunque tampoco pueda achacárseles toda la responsabilidad, ya que sus compañeros los ayudaron muy poco.

En ese sentido, Benítez tampoco aportó su desequilibrio habitual y su única referencia de área, Diego Vera, en la primera parte sufrió por la falta de abastecimiento en ataque. Viruta intentó disimular esa falencia con mucho sacrificio y así se las arregló sobre todo en la etapa inicial para generarle alguna preocupación a la defensa académica, especialmente a espalda de Grimi.




Pero tampoco los mediocampistas estuvieron a la altura del clásico de Avellaneda. En especial Diego Rodríguez, quien asumía la responsabilidad de reemplazar a Jesús Méndez, uno de los puntos más altos del ciclo Pellegrino. El ex Godoy Cruz se fue a la duchas al comenzar la segunda etapa por una falta grave que pudo haber lesionado de gravedad a Bou.

Pero tampoco los cambios que dispuso el técnico local no tuvieron resultados. Lucero no pesó en el área, aunque tampoco fue abastecido por sus compañeros. Por su parte Aquino deambuló en el mediocampo pero no escapó a la confusión general del equipo.

En definitiva, otra de las cuestiones para analizar en el desempeño de Independiente fue la falta de claridad para darle un sentido determinado a la búsqueda del arco rival. El dueño de casa terminó confundiendo paciencia con lentitud y esa falta de cambio de ritmo en los metros finales sólo sirvió para simplificar la tarea del equipo de Cocca que nunca perdió la tranquilidad y supo aprovechar sus chances.

Ahora las mayorías de las cartas ya están echadas. Mauricio Pellegrino y sus muchachos saben perfectamente que no tienen margen de error y que deberán rendir una auténtica prueba de carácter la próxima semana en el Cilindro.

En ese panorama, el regreso de Jesús Méndez aparece como algo fundamental para el funcionamiento del mediocampo para imprimirle mayor agresividad a un ataque que ayer no funcionó como a lo largo del ciclo del ex técnico de Estudiantes.

Mientras tanto, también tendrán que prenderle una vela a la recuperación de Federico Mancuello, quien hoy parece más lejos que cerca de poder estar en el desquite que pone en juego un cupo para la próxima edición de la Copa Libertadores.


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