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Números y Provincias de un domingo histórico que concluyó con tres puntos de distancia. La disputa por el peronismo que viene. Argentina, una palanca clave en Latinoamérica para los sectores concentrados.



 Rodríguez Larreta con la banda

“Hoy las ilusiones se presentan en nosotros.. 
disfrazadas de esperanzas derrotadas
Fragmento de Los Mismos siempre – Tan Biónica


Se van doce años de un Estado en reconstrucción, en plena etapa ofensiva de políticas públicas y articulaciones a largo plazo: educación y trabajo fueron las claves del gobierno kirchnerista para disminuir la desocupación a un 6% en 2015 y aliviar la planificada deuda externa. Algunos ejes vertebradores: nacionalización de sectores claves (jubilación, transporte, combustible), creación de universidades nacionales y repatriación de científicos, paritarias, avances sociales (Fertilización asistida, Matrimonio Igualitario, entro otros), Estatuto del Peón Rural, Asignación Universal por Hijo, Plan Pro.Cre.Ar, impuestos bajos en servicios esenciales y la reforma de los trenes después de la tragedia de Once. 

Aún así, no logró incidir en grandes gravámenes a sectores de la minería y del campo que concentraron poder durante décadas, cadenas causales que concluyeron en reclamos de pueblos originarios, quienes por un lado se vieron incluidos en derechos de cuarta generación, pero que por otros fueron reprimidos por un sistema policial cuestionado por distintas organizaciones de derechos humanos.

Néstor Kirchner supo tirar sobre la mesa que la política era necesaria para la entender la cotidianeidad en un mundo interdependiente. Así se ganó la confianza de una calle que acompañó a Cristina en ocho años de gobierno, con una estrategia discursiva de fronteras: estás adentro o estás afuera. Así, se llegó a una elección polarizada, con sectores medios que no fueron interpelados y mantienen una línea de molestia por temas relacionados a la corrupción y la inseguridad, vista desde la propiedad privada.

Por ende, la derecha vio la oportunidad: por primera vez eligió la vía democrática y armó su partido nacional, ganó con armas legítimas, con un conglomerado mediático que lo apoyó y lo festejó, tras perder la batalla en la calle por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pero ganar en lo judicial. 

Números finales a nivel nacional


Los números dan cuenta que en las grandes provincias ricas en tierras productivas, las diferencias fueron claves, con Santa Fe (55 a 45), Mendoza (58 a 42) y  la abultada relación en Córdoba (71 a 29) como baluartes amarillos con la apoyatura del radicalismo, que entregó su aparato. En Buenos Aires, el FPV superó por 200.000 a Cambiemos, y reflejó la diversidad en el electorado Massista, como así también fue categórico el triunfo en la Capital Federal (65 a 35) para llegar a 720.000 votos de diferencia entre uno y otro en el total nacional. El voto en blanco, capitalizado por Del Caño, obtuvo 300.000 electores, mismo resultado para los nulos.



Córdoba sacó la diferencia

Las provincias kirchneristas disputarán puestos claves de cara al futuro del peronismo opositor versión 2017: Chaco, Salta, San Juan, Formosa, Corrientes y Misiones medirán la correlación de fuerzas para armar nuevas dinámicas con Cristina diagramadora. Si bien el Balotaje sintetiza complejidades, el gobierno se retira con una aceptación del 48%, imagen positiva inédita luego de experiencias como De La Rúa y los cinco presidentes en una semana.

¿Será Massa un aliado del nuevo oficialismo? Por lo pronto, el Macrismo tratará de construir poder desde la Casa Rosada y la Provincia de Buenos Aires, con las cámaras divididas, como un reflejo de época que en Latinoamérica. Luego de las victorias de Maduro en Venezuela y Dilma en Brasil, el Balotaje -aplicado en Argentina por primera vez en contexto militar- sirvió en este caso para desquebrajar en términos electorales la negación hace 10 años a la Alianza Latinoamericana para el Libre Comercio planificada por Estados Unidos. Se suman a los mencionados, Bolivia y Ecuador como bloques de resistencia con presidencias fuertes. En palabras de Pilar Calveiro, "ningún gobierno progresista de América del Sur rompió con el neoliberalismo, pero todos le pusieron límites, restricciones, obstáculos. Y es por ello que los grandes corporativos, de todos los giros, los detestan".


Vendrán semanas de rearmado y debates por lo que viene, con la batalla cultural por el sistema de cambio como eje de agenda hegemónica, previo a las vacaciones de verano. Estos días de fiebre amarilla marcarán una disputa por los significantes construidos por el kirchnerismo, como por ejemplo en materia cultural, donde la banda porteña Tan Biónica fue elegida por el partido ganador como estrategia marketinera. Y trajo otro gran ganador, el asesor Durán Barba, marca registrada.

@santigiorello

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