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Impondrán el nombre del poeta Alfredo Carlino a una calle de la localidad de Wilde. A pocos días de cumplir 83 años, cuenta su vida de película en una charla entrañable, como él mismo.




Por Facundo Moro


El 17 de octubre de 1945 forma parte del ADN de nuestro país. Adherentes y detractores del peronismo señalan esa fecha como un momento de quiebre en la historia argentina. Para Alfredo Carlino es también el día en que cumplió trece años y dejó a su mamá esperando con la chocolatada y los churros que le había preparado para festejar junto a sus amigos. 



Carlino recuerda: "escapé el día anterior porque había una orden de detenernos; yo era militante nacionalista, el peronismo no existía todavía". Y los ojos se le iluminan cuando cuenta que "la huelga se había acordado para el 18 de octubre, pero los obreros, con es intuición que tienen, entendieron que si se perdía un día más por ahí no había huelga y salieron a la calle". Su participación en esa jornada le significaría que, con el tiempo, personajes de la talla de Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz lo apodaran «la mascota del 17».

Al contar su vida, Carlino menciona uno detrás del otro, nombres propios a los cuales le están reservadas varias páginas en la historia de la política, el arte y la literatura de nuestro país. Y con cada uno tiene una anécdota. «Homero Manzi era de Boedo igual que yo, era amigo mío y una vez cuando estábamos sentados solosen un bar, se acercó alguien y le preguntó que hacía con el ´che pibe´, por mí». Hace una pausa, se ríe y sigue contando. "Entonces Manzi le respondió que tuviera más respeto por el ´che pibe´ que había hecho el 17 de octubre y además era el boxeador del barrio", indicó. Porque Carlino también fue boxeador.

La militancia política para Alfredo Carlino siempre fue sinónimo de la lucha contra el imperialismo. Por eso resulta una ironía del destino que haya trabajado para The Standard, un diario inglés editado en la Argentina.Pero más aún que su esposa sea inglesa, según cuenta Carlino «es nieta del gerente de los ferrocarriles ingleses». «La rapté para casarnos», confiesa, «me persiguieron la marina y la aeronáutica». Piensa y parece sorprenderse a él mismo cuando dice, «y me ha bancado hasta ahora».

Con el antecedente de haber trabajado en los medios, Ramón Carrillo, que era ministro de salud de Perón y militante nacionalista igual que Carlino, lo lleva a trabajar como redactor de Presidencia de la Nación en 1952. Desde ese lugar siguió combatiendo al imperialismo, ahora en el plano comunicacional ya que Carlino recuerda que «la UnitedPress les dictaba a los grandes diarios las noticias que quería que escribieran desde Estados Unidos». Y con un gesto cómplice descarta cualquier similitud entre aquel momento y la actualidad.

En 1955 Pedro Eugenio Aramburu, en el ´66 Juan Carlos Onganía y en el ´76 Jorge Rafael Videla lo pusieron en las listas negras de las tres últimas dictaduras militares. Esquivar ese triste privilegio lo llevó a relacionarse con un grupo de artistas que despertó su vocación actoral y con los cuales llegaron a fundar el Teatro de los Independientes, que hoy es el Payró.

Por si fuera poco, Juan Domingo Perón mandó a hacer un retrato desde su exilio en Madrid, que aún se conserva en el Museo de Perón, en la localidad de Lobos.

A sus 83 años, Alfredo Carlino se define como un militante y poeta. Y, por si quedara alguna duda, aclara que sigue siendo peronista. "La militancia es una estética y la lucha es una forma de la poesía", piensa en voz alta. Todo en su vida es así de apasionado y de trágico. Falta poco para que asista al acto en el que le impondrán su propio nombre a una calle, cosa que no muchos pueden hacer. Pero Carlino lo vive con naturalidad y uno termina por entenderlo cuando lo escucha decir que "hasta el Papa Francisco es hincha mío, él también es peronista".

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