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El Dr. Gustavo Macías trabaja en el Hospital Álvarez desde el 2010 y es médico endocrinólogo en el Hospital Naval. “Somos payasos de hospital, e interactuamos con las personas. No somos una mera relación médico – paciente”, afirma.



Por Alejandra Flores, Mauro Román y Osvaldo Lambrecht


El especialista en endocrinología contó su experiencia acerca de cómo intenta sacarle una sonrisa a sus pacientes con esta profesión que comenzó a difundirse en el país en el año 2002 por el Dr José Pellucchi, fundador de la ONG Payamédicos Asociación Civil. Además, habló sobre la nueva ley y la remuneración salarial, algo totalmente novedoso. 

Coemu:¿Qué requisitos se deben cumplir para ser payamédico?

Dr. Gustavo Macías: Ser mayor de 18 años, tener el secundario completo y no hay techo.

C: ¿Cómo es la formación?

G.A: La formación consta de una parte Práctica de tres meses, una parte teórica de dos meses y una “payaresidencia” de cinco a seis meses.

C:¿Qué te gusta de payamédicos?

G.A: Siempre digo que soy médico desde hace unos años y aparte medio payaso como podemos ser todos, cada uno en su ambiente y como lo pueda desarrollar.  La idea es que uno se da cuenta que la consulta médica va más allá del “Bueno, que tiene usted que le pasa, tome tal cosa” el paciente busca algo más, ser escuchado, porque trae una problemática de afuera. 

Me crucé con la película Patch Adams y dije yo quiero ser payaso de hospital. Ahí  me encontré con  payamédicos, me costó llegar por el tema de horarios,  hice el curso en el 2009 y en el 2010 empecé a ejercer.

C: ¿En qué hacen bien los Payamédicos en cuanto al que deviene y al que se encuentra del otro lado?

G.A: Ser payamédico es ser payaso de hospital, en realidad con los años transcendemos del hospital porque también tenemos intervenciones en las calles, en las plazas como payasos y ser payaso es muy lindo, divertido, terapéutico para uno mismo. Es poder desarrollar un potencial que uno tiene y que le hace muy bien, en algún momento sos vos o tu payaso, estás mezclado, lo vas viendo en distintos ámbitos. Por ejemplo en mi casa me dicen, “papá no hables como payaso” (risas).

En cuanto al efecto médico, todos sabemos el efecto de la buena onda en  el estado de ánimo. Ayuda a las endorfinas, hormonas, a mediadores inmunidad  (que tiene que ver con la parte oncológica) que está comprobado que se activan con un buen estado de ánimo o con la risa. Lo llamamos producientes porque no es una relación médico-paciente,  sino que hay interacción.



C: ¿Cómo son las intervenciones?

G.A: Tenemos  cuatro tiempos, primero el payapase, que consta de una visita previa donde leemos la historia clínica o hablamos con enfermeros y personal  de salud que  ya nos conocen y nos  pueden contar sobre el estado de salud de quien visitaremos. Esta parte es sin vestimenta de  payaso.

Luego nos cambiamos y realizamos lo que llamamos la intervención. Yo estoy en el Hospital Álvarez desde que salimos interactuamos con familiares, camilleros y  seguridades. No imponemos nuestra presencia hay gente preocupada, que no tiene ganas o  le da vergüenza de estar con payasos y otra que se engancha, se ríe  y juega.

Después vamos a las salas en el Álvarez a Pediatría, clínica y cirugía. Con lo que ya digo que estamos con adultos no solo niños, con quienes quieren estar con payasos. ¡Los adultos te mandan a jugar con los nenes pero después se enganchan! Todo es improvisado con lo que surge puede durar desde que el paciente te habla, te saluda hasta que se sonríe. Eso es una intervención, después del entremetimiento charlamos, nosotros sin nuestro payaso.

En el tercer tiempo lo que llamamos el payabalance: hablamos de lo que fue la interacción que nos pareció que estuvo bueno o que no. El cuarto tiempo se denomina payagrafía, la hacemos entre nosotros mismos, este es un espacio donde hablamos de lo que nos sacó de nuestro payaso, nos hizo recordar a algún familiar que son cosas fuertes que se pueden teatralizar o  jugar. Estos son los cuatro tiempos de un  día payamédico.

No sólo buscamos hacer reír, sino que  es toda una producción, y también es terapéutico para nosotros.

C: Tienen muchos colores, ¿Qué tiene  que ver  el color en la visita?

G.A: El color tiene todo que ver en lo que llamamos la paya ética. Gracias a las investigaciones que hacemos vamos cambiando el vestuario continuamente.

Antes utilizábamos nariz roja desde el año pasado es naranja porque  vimos que el rojo se relaciona con la sangre, hay toda una teoría de los colores, primarios, secundarios generan cierta luminosidad. No se usa negro, marrón ni mucho blanco.

C: Para concluir ¿Qué beneficios y desventajas trae la ley que fue conocida hace poco?

G.A: Payamédicos se formó en el 2003 y fue llevada adelante sin ley durante muchos años de forma voluntaria, desinteresada y ad honorem. Me parece una  super valorización de nuestra tarea. Por ahora la ley es solo en Pediatría y se está hablando para que sea ley nacional y extenderla. Hace años que hacemos esto sin cobrar nada y sacando plata de nuestro bolsillo para ir a hacer el curso y los vestuarios. 


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