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Oscar Jalil, periodista, escritor y crítico musical, es el autor del libro “Libertad divino tesoro”, que la próxima semana estará en las librerías de todo el país, sobre la vida del italiano que lideró “Sumo”
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“El libro representa una nueva experiencia colectiva coral que nos aproxima y nos permite descubrir y entender a Luca Prodan, en contexto, su vida y su personalidad. Su historia y la de Sumo es un guión imposible de armar, pues aparecen en un momento muy particular del país. Me llevó cuatro años de intensa investigación, con testimonios increíbles como el de Diego Arnedo, que nunca habló de la banda y es quien prologó la obra”.

Así lo expresó Oscar Jalil, periodista y crítico musical, colaborador y columnista en los medios especializados “Los Inrockuptibles”, “La Mano”, y “Zona de Obras” y  autor del texto sobre el frontman italiano que saldrá en los próximos días: “Luca Prodan – Libertad divino tesoro”.

En diálogo con COEMU Digital, señaló que “la historia familiar rica, hermosa y cruel, nos permite descubrirlo. Su padre es el matiz destacado. Eminencia en arte chino en toda Europa, era una especie de jugador compulsivo respecto de sus negocios. En su casa, transitaban desde Cristopher Lee hasta Federico Fellini. Mario Prodan, integraba además el equipo olímpico italiano de saltos ornamentales y todo lo hacía bien. Tenía una pésima relación con Luca quien, a su vez, buscaba su aprobación.”

Luego, agregó un hecho trágico que lo marcaría definitivamente: “Otro mojón de su historia familiar, lo graficó el suicidio de su hermana Claudia, en 1979. Quedaba mal decir que se suicidó la militante comunista, junto a su novio, porque detestaba a la sociedad de consumo. Trataron por todos los medios, de ocultar la situación.”
 
“Colegio caro y snob”

“Luca asistió al colegio Gordonstoun, en Escocia, instituto snob y caro, donde estudiaron por ejemplo, los príncipes Eduardo y Carlos. El director era un alemán de origen judío, que se  había opuesto a Adolfo Hitler en la década del 30”, afirmó el autor.

Jalil explicó que “estaba espiritualmente afectado, porque era un pibe al que su familia visitaba dos veces al año. Era estricto el colegio,  un establecimiento moderno para la época en varios aspectos, pero los italianos en Inglaterra, eran tratados casi como ciudadanos de segunda. Allí, en ese ámbito hostil, forjó su carácter y trabó una fuerte amistad con Timmy Mckern, catalizador posterior de SUMO en Córdoba.”



 Punk, decadencia y desencanto

Oscar Jalil, quien escribe en la revista Rolling Stone desde 2002, explicó respecto de la enorme colección de discos y conocimiento musical que Luca Pordan, que “derivaron de su trabajo en Londres, en una disquería subsidiaria de la Virgin Records, donde fue echado por el robo de simples. Tiempo después, fue reincorporado. A los 15 años había escuchado, la Banda del Sargento Pepper, de Los Beatles, cuando aún existían las esperanzas de las revoluciones personales en el mundo.”

“Vivió el desencanto que siguió a toda esa movida entre 1972 y 1979, con Gran Bretaña sumida en una profunda crisis, la devaluación de la libra, cortes de luz, decadencia. Después vino Tatcher y empeoró todo. Le gustaba Roxy Music y Brian Eno; Jhonny Rotten y Los Pistols; pero renegaba del objetivo de los músicos de transformarse en famosos y millonarios. Era una visión inocente de la realidad.”

“Mientras Charly García hablaba de Chick Corea, Luca escuchaba a Wire, Clash, Joy Division y si bien era un fanático del rock progresivo con bandas como Emerson Lake and Palmer o Yes, observó la decadencia de ese estilo. Y en las postrimerías de la dictadura argentina, - ilustró el escritor-, ya instalado en las serranías cordobesas, encontró el hueco apropiado para colar el reggae y el punk.”

“Andrea, su hermano, me comentó que el reggae le pegó cuando concurrió a ver en vivo a Bob Marley y a Peter Tosh. Y lo atrapó observar la cadencia de las mujeres negras de origen jamaiquino, que se quedaban en el fondo de la sala, bailando. Junto a mi hermano asistimos a un mítico concierto salvaje de Los Clash, que resultó muy pesado, tremendo.”



Llegando los monos

“Entre los años 80 y 84, Luca disfrutó de un período de oro en su vitalidad, en Córdoba. Observó la hendija que dejaba la represión del gobierno militar en el aire y por allí creció su música, su arte. En la Argentina teníamos atraso en la información, años sin poder florecer, imposible hablar de punk rock y se hablaba de jazz rock."

Jalil, cuyo primer libro se trató de una antología de rock platense de los 90, bajo el título de “Versión Tinta”, explicó sobre SUMO, que  “se formó con músicos inexpertos, como Germán Daffunchio, que compró con su sueldo de marino mercante su primera guitarra, Alejandro Sokol que tocaba la guitarra en peñas y no tenía ni idea de la batería. El único músico era Diego Arnedo, un vecino de Hurlingham. Con SUMO se cuestiona la idea de que, para tocar, había que estudiar. Debo aclarar que está buenísimo estudiar y es lo más conveniente y adecuado. Luca terminó de  quebrar todos los esquemas cuando, en la primera formación, contó con su amiga Stefani Nuttal, quien, por el calor, tocaba la batería en malla.”

“El aporte fundamental de la banda, fue devolverle al rock la información que estuvo interrumpida, sesgada por la dictadura, a través del punk. Luca creó una banda con tipos que no tenían cabida dentro del rock nacional,  en una gran coctelera que hace reggae blanco sin imitar a nadie, o funk como en los Viejos Vinagres.”

“Le imprimió a SUMO una actitud importante, ir al frente siempre, la falta de diplomacia y bardeo por deporte, como cuando criticaba a los Soda Stereo por sus peinados. Durante estos cuatro años de investigación, hallé numerosos testimonios de tipos que me aseguraron que Luca Prodan les cambió la cabeza, desde Andrés Calamaro hasta Diego Tuñón de los Babasónicos.”

“Recuerdo personalmente un concierto en Mar del Plata, donde éramos 300 personas paradas en los apoya brazos del teatro, con Germán Daffunchio tocando de espaldas, a Petinatto  y su mameluco naranja y a Luca dueño de la escena. Su energía vital, lo trasciende hasta hoy” concluyó el periodista y escritor Oscar Jalil.




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