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El barrio siente la aguja de Jonathan Horror en un nuevo lienzo en blanco. La experiencia de un tatuador que comenzó su carrera de adolescente. "Me gustan las lunas, es mi firma de autor", explica.


Por Marianne Kunst

Jona, como a él le gusta que lo llamen, tiene tan sólo 18 años, pero a tan corta edad su técnica para tatuar da la sensación de que tiene décadas de experiencia. En este sentido, muchas personas confían en su habilidad ya que dibuja desde chico, basado en elementos del terror - horror. "Una novia que tenía me motivó a hacer esto", dice.

Ciervo, personalizado

Un viernes de septiembre realizó un diseño especial, para un nuevo cliente: una rosa de los vientos.  En este caso, esta persona no tenía ningún tatuaje, pero el artista saldó los miedos y preguntas. Irrumpía el sonido de la máquina de tatuar, por los aromas típicos del alcohol y la curiosidad de cómo iba quedando marcada su piel para siempre. La mezcla  de sentimientos son claves a la hora de tatuarse pero Jona se asegura de que gane la felicidad ante el miedo.


Rosa de los vientos

Una habitación de paredes amplias, blancas, cuadros pintados por el tatuador, una biblioteca completa de dvd`s de Robotech  y el piso lustrado de madera, decoran por completo el ambiente para que la creatividad fluya.  En este sentido, el espacio se completa con una camilla, un puff para los acompañantes, una pequeña silla y una mesa con las herramientas para que la magia se realice.

Dalí

Desde la camilla, ya pasado el aprensión de un inicio, las personas se relajan y las charlas descontracturadas comienzan, y Jona sin desconcentrarse conversa: “nunca hice algo tan simple, es todo un desafío”,  afirma mientras continua con su trabajo hasta finalizarlo, coloca alcohol en gel y lo cubre para evitar que se infecte. Aclara: “Déjalo por 24 hs hasta que supure el sobrante de tinta y absorba, después pasale crema para evitar que se reseque”.

En tiempo récord concluye su obra, 25 minutos.  "Los que tardan demasiado lo realizan para justificar el cobro exagerado para un tatuaje. Detrás de eso se encuentra el porcentaje del alquiler del local", expresa el joven, quien se refiere a aquellos que están ubicados sobre Av Santa Fe o Talcahuano, en Capital Federal.

Jona trabaja en las comodidades de su hogar pero cuenta con la higiene requerida,  los insumos controlados y con los artefactos necesarios.


Por este motivo, tiene clientes de todos los puntos de Buenos Aires,  cada uno viaja hasta Pontevedra para llevarse un tatuaje creativo. Aunque le da un poco de vergüenza admitir su ingenio, se siente orgullo de sus obras en piel y esto se puede ver directamente en su página oficial de Facebook JONAHORROXR.

Saliendo de lo convencional, el estudio se encuentra en el corazón de Pontevedra, a unos 40 minutos desde la estación de Morón.  Para poder llegar hay que tomar el colectivo 236, lo curioso es que el paisaje demográfico se modifica constantemente, haciéndose similar a Lavallol, Glew, Lomas de Zamora, Florencio Varela, entre otros panoramas de zona sur. 

En este sentido, cuando el colectivo llega a destino,  se encuentra con la ruta que divide a Pontevedra en dos, de un lado predios tomados y del otro casa-quintas.  Por lo tanto, Jona acompaña y espera a sus clientes en la parada del colectivo, porque es fácil desorientarse, según él, esto demuestra la calidez humana que tiene con cada persona  y recibe a todos en su morada.


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