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La industria cultural tuvo su desarrollo a lo largo del tiempo, y abarcó desde arte y entretenimiento, hasta turismo y publicidad. Los medios de comunicación son un clave ejemplo de eso, en base a  la idea que tienen sobre la cultura, relacionado directamente a lo que cuentan, a lo que jerarquizan y a lo que no se muestra





Por Marina Luz Fernández

La industria cultural  es un concepto desarrollado por Theodor Adorno Max Horkheimer para referirse a la producción masiva de bienes culturales en beneficio de la economía capitalista.

Esto muestra que lo que se observa en los medios de comunicación es resultado de este “lucro cultural” cuyo objetivo es el consumo.

Medios como Clarín y El país “comparten accionistas e intereses y, por ende, funcionan con líneas editoriales similares también en el aspecto cultural. Se difunde la cultura que sea útil a los intereses que se defiende” tal como explica Dante Lopez Foresi.

Los productos de la industria cultural son mercancías, lo que provoca que “ya no se esté obligado a buscar un beneficio inmediato, sino, que éste desborda esos límites” según explica Elvira Margarita Romero González en su trabajo llamado “el concepto de la industria cultural de Theodor Adorno” y agrega que  las industrias culturales “pretenden ser guías, orientadores, modelos en el mundo (…) buscan que las personas se dejen llevar por todo lo que ellos muestran, evitando a toda costa la objetivación de la información, estaríamos hablando de la creación de modelos de personalidad individual, moda y comportamiento” Es decir, la manipulación a partir de la comunicación de contenidos que toma por objeto la cultura.

Los medios de comunicación en relación al concepto de la cultura en Clarín y El País de España son empresas cuyo objetivo es en base a la concentración del capital, tal como se muestra en el Informe Mac Bride, así se puede explicar la defensa de sus intereses en relación a tomar la cultura como una industria y no como aquello que identifica los valores de un pueblo o una Nación.




Así se evidencia que los medios de comunicación contribuyen más allá del proceso productivo, influyen en la sociedad de consumo. La comunicación se convirtió en el elemento central que establece las relaciones de producción. Clarín y El país tomaron eso para difundir la cultura y las gestiones culturales.

La concentración de poder en pocas manos determinó que estos medios que manejan el país y la sociedad, sean formadores de opinión y de ideología, por lo tanto, se muestra que la única cultura que se conoce es la mostrada por los Grandes Medios y lo que ellos no cuentan, no existe.

La cultura y la gestión cultural en los medios hegemónicos es el resultado de una industria formada por intereses y por una economía capitalista que busca lucrar con la identidad de un pueblo; y con una identidad que es ficcional al mostrar esa identificación cultural extranjerizada o  Hollywoodense.

La industria cultural se asocia a lo que tenga más valor, donde lo que se jerarquiza son los productos extranjeros por sobre los nacionales, porque los primeros desarrollan más ganancia para el medio o mejor dicho, para la empresa, cuyo fin, es la obtención de beneficios económicos.


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